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207. Glosario de verano: Enteritis

martes, 23 de julio de 2024 00:17:27

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Descripción del episodio

¿Te gustaría saber cómo detectar a tiempo los problemas intestinales de tu gato? ¿Sabías que la enteritis y la gastroenteritis no son lo mismo y pueden afectar a tu gato de maneras diferentes? ¿Quieres conocer las causas, síntomas y tratamientos de la enteritis para cuidar mejor a tu gato?

Hoy hablaremos sobre la enteritis, y te hablaré de las maneras que hay de darse cuenta de este problema intestinal y de como de variadas pueden llegar a ser sus causas.. ¡y su tratamiento!



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✅ Notas del programa:

https://www.pupusito.cat/podcast/207-glosario-de-verano-enteritis



En este capítulo te voy a contar todo sobre la enteritis y cómo puede afectar a tu gato 🐾

Vamos a hablar de las causas, síntomas y tratamientos de esta enfermedad intestinal. ¿Sabías que la enteritis y la gastroenteritis no son lo mismo? Aunque la gastroenteritis es más conocida, la enteritis se refiere específicamente al intestino delgado y puede ser causada por infecciones, alergias alimentarias o enfermedades inflamatorias intestinales.

El principal síntoma de la enteritis es la diarrea 💩, aunque también puede haber vómitos, dolor abdominal y pérdida de apetito. Si notas que tu gato tiene estos síntomas, es importante actuar rápido. En el capítulo 112, mi hijo Kai nos ayudó a entender cómo evaluar las heces de los gatos, ¡fue muy divertido! 😂😂😂😂

El tratamiento dependerá de la causa subyacente.. 🏥 Puede incluir cambios en la dieta, antiinflamatorios, antibióticos o incluso hospitalización en casos graves. En pupusito.cat tienes todos los cursos que necesitas para cuidar mejor a tu gato y entender estas enfermedades 🐱.

Además, te dejo una píldora felina: La digestión de tu gato puede verse afectada por muchas causas y, si no funciona bien, puede traer consecuencias muy graves. No subestimes una simple enteritis, ya que tu gato puede sufrir mucho dolor 😿

Recuerda que en Spotify puedes dejar tus comentarios sobre si alguna vez tu gato ha tenido enteritis y cuál fue la causa. ¡Nos vemos mañana con otro concepto felino importante! 🎙️

Un abrazo, un toquecito de nariz y nos vemos en el siguiente capítulo. ¡Adiós! 🌟

Leer más sobre este tema

Enteritis en gatos: causas, síntomas y tratamiento de la inflamación intestinal

La enteritis es la inflamación del intestino delgado. Puede aparecer de forma repentina y durar pocos días, o mantenerse durante semanas y convertirse en parte de una enteropatía crónica. No describe una causa concreta: es un término amplio que señala dónde se encuentra la inflamación, pero no explica por qué se ha producido.

Un gato con enteritis puede tener diarrea, vómitos, dolor abdominal, pérdida de apetito o adelgazamiento. Sin embargo, los signos varían mucho. Algunos gatos con enfermedad del intestino delgado no presentan una diarrea evidente, y otros tienen síntomas intermitentes que parecen desaparecer antes de regresar.

Qué es la enteritis

La palabra se forma a partir de enteron, intestino, y el sufijo -itis, inflamación. En medicina, se utiliza normalmente para hablar de inflamación del intestino delgado, formado por duodeno, yeyuno e íleon.

Esta parte del aparato digestivo recibe el alimento después de pasar por el estómago. Allí continúa la digestión y se absorbe buena parte de los nutrientes. Cuando su mucosa se inflama, pueden alterarse la digestión, la absorción y el movimiento del contenido intestinal. Según la intensidad y la duración, el gato puede perder agua, electrolitos, proteínas, vitaminas, peso y masa muscular.

Enteritis y gastroenteritis no son exactamente lo mismo

Aunque en el lenguaje cotidiano se use “gastroenteritis” para casi cualquier episodio de vómitos o diarrea, los términos no son equivalentes:

  • Gastritis: inflamación del estómago.
  • Enteritis: inflamación del intestino delgado.
  • Gastroenteritis: inflamación que afecta al estómago y al intestino.
  • Colitis: inflamación del colon o intestino grueso.

La localización orienta el diagnóstico, pero no siempre puede deducirse solo a partir de un síntoma. El vómito puede aparecer tanto en trastornos gástricos como intestinales y también en enfermedades ajenas al aparato digestivo. La diarrea puede proceder del intestino delgado, del grueso o de ambos.

Que un gato no vomite no descarta una enteritis. Tampoco todo vómito acompañado de heces blandas demuestra por sí mismo que exista una gastroenteritis. El veterinario necesita valorar el conjunto del caso.

Causas de enteritis en gatos

La inflamación intestinal puede tener orígenes muy distintos. Entre ellos se encuentran:

  • Cambios bruscos de dieta o ingestión de alimentos inadecuados.
  • Parásitos como Giardia, coccidios u otros organismos intestinales.
  • Algunas infecciones víricas o bacterianas.
  • Reacciones adversas a los alimentos.
  • Ingestión de sustancias irritantes, tóxicos o medicamentos.
  • Cuerpos extraños y obstrucciones intestinales.
  • Enteropatías crónicas, antes agrupadas con frecuencia bajo el término enfermedad inflamatoria intestinal.
  • Alteraciones de la microbiota intestinal.
  • Tumores, incluido el linfoma intestinal.
  • Enfermedades pancreáticas, hepáticas o sistémicas que producen signos digestivos.

Encontrar un microorganismo en una prueba no siempre demuestra que sea la causa de los síntomas. Por ejemplo, algunos gatos sanos pueden eliminar coronavirus entérico en las heces. Los resultados deben interpretarse junto con la historia, la exploración y el resto de pruebas.

Síntomas de inflamación intestinal

La diarrea es uno de los signos más conocidos, pero no es el único. Un gato con enteritis puede presentar:

  • Heces blandas o acuosas.
  • Mayor volumen de heces.
  • Vómitos o náuseas.
  • Pérdida o variación del apetito.
  • Adelgazamiento pese a comer una cantidad aparentemente normal.
  • Dolor o sensibilidad abdominal.
  • Ruidos intestinales y gases.
  • Deshidratación y debilidad.
  • Pelaje de peor calidad y pérdida de masa muscular en procesos crónicos.

Los gatos disimulan bien el malestar. El dolor puede manifestarse como una postura encorvada, menor actividad, rechazo a que les toquen el abdomen, irritabilidad o tendencia a esconderse. Las náuseas pueden provocar salivación, lamidos de labios, acercamientos al plato sin comer o rechazo repentino de alimentos que antes aceptaban.

Cómo distinguir la diarrea de intestino delgado y de colon

Las características de las heces ofrecen pistas, aunque no sustituyen las pruebas. En la diarrea de intestino delgado suele aumentar el volumen de cada deposición, mientras que la frecuencia puede ser normal o estar moderadamente elevada. Puede aparecer pérdida de peso y, si existe sangrado alto, las heces pueden volverse negras y alquitranadas.

Cuando predomina el colon, son más habituales las deposiciones pequeñas y frecuentes, el esfuerzo, la urgencia, el moco y la sangre roja fresca. Algunos gatos tienen afectación mixta, de modo que los patrones se solapan.

Observar y fotografiar las heces ayuda. También puede ser útil conservar una muestra fresca según las instrucciones de la clínica. No es necesario manipularla más de lo imprescindible ni retrasar la consulta para conseguirla.

Cuándo un episodio digestivo es urgente

Una deposición blanda aislada en un gato que come, bebe y se comporta con normalidad no tiene el mismo riesgo que una diarrea abundante acompañada de vómitos y apatía. Hay que consultar con rapidez si aparece cualquiera de estas situaciones:

  • Vómitos repetidos o incapacidad para retener agua.
  • Sangre abundante o heces negras.
  • Dolor abdominal, abdomen hinchado o arcadas sin expulsar contenido.
  • Decaimiento marcado, debilidad o colapso.
  • Deshidratación.
  • Pérdida de apetito o ingesta claramente insuficiente.
  • Sospecha de tóxico, hilo, objeto extraño o alimento peligroso.
  • Diarrea en un gatito, un gato mayor o un paciente con otra enfermedad.
  • Síntomas que persisten, se repiten o se acompañan de pérdida de peso.

En los gatos, dejar de comer añade un riesgo propio. No conviene prolongar ayunos en casa ni esperar varios días para pedir ayuda, especialmente si el animal tiene sobrepeso o está enfermo.

Cómo se diagnostica la causa

El proceso empieza con preguntas sobre la duración, la frecuencia, la dieta, los cambios recientes, el acceso a plantas o basura, las desparasitaciones, los medicamentos y la convivencia con otros animales. La exploración permite valorar hidratación, peso, temperatura, dolor y posibles alteraciones abdominales.

Dependiendo del caso, el estudio puede incluir:

  • Análisis de heces para buscar parásitos u otros agentes.
  • Análisis de sangre y orina.
  • Pruebas específicas para enfermedades infecciosas o alteraciones pancreáticas.
  • Medición de cobalamina y otros indicadores de absorción intestinal.
  • Radiografías o ecografía abdominal.
  • Una prueba dietética controlada.
  • Endoscopia y biopsias intestinales cuando el proceso es crónico o no responde.

La ecografía puede mostrar engrosamiento de capas intestinales, cambios en los ganglios u otras alteraciones, pero no siempre diferencia por sí sola una enteropatía inflamatoria de un linfoma. En algunos pacientes, el diagnóstico definitivo requiere examinar tejido intestinal.

Enteritis aguda y enteropatía crónica

Una enteritis aguda aparece de forma rápida y puede resolverse con tratamiento de soporte cuando la causa es leve y transitoria. Aun así, el veterinario debe descartar problemas que exigen una intervención específica, como una obstrucción, un tóxico o una infección grave.

Cuando los vómitos, la diarrea, la pérdida de peso o los cambios de apetito duran varias semanas o reaparecen, se habla de un proceso crónico. Hoy se prefiere clasificar muchas de estas enfermedades según su respuesta a la dieta, al tratamiento inmunomodulador u otras intervenciones, en vez de llamar “IBD” a cualquier intestino engrosado.

La enfermedad inflamatoria intestinal no debería diagnosticarse solo por síntomas o ecografía. Otras causas, como parásitos, reacción alimentaria y linfoma de células pequeñas, pueden producir un cuadro parecido.

Tratamiento: no todos los gatos necesitan lo mismo

El tratamiento depende de la causa, la gravedad y el estado nutricional. Puede combinar control de las náuseas y del dolor, reposición de líquidos y electrolitos, apoyo nutricional, antiparasitarios, una dieta terapéutica o tratamiento de una enfermedad concreta.

Los antibióticos no son una solución automática para la diarrea. En muchos episodios no se demuestra una causa bacteriana y su uso innecesario puede alterar la microbiota y favorecer resistencias. Del mismo modo, los antiinflamatorios o inmunosupresores solo deben administrarse cuando están indicados. Algunos medicamentos humanos resultan tóxicos para los gatos o pueden agravar una lesión digestiva.

Los casos graves pueden requerir hospitalización, fluidoterapia y nutrición asistida. Si el gato no consigue cubrir sus necesidades por sí mismo, una sonda de alimentación puede facilitar una nutrición controlada sin obligarlo a comer por la boca. La decisión se toma según su estado y la duración prevista del soporte.

El papel de la dieta

En algunas enteropatías, una prueba dietética estricta con una proteína nueva o hidrolizada ayuda tanto al diagnóstico como al tratamiento. Para poder interpretar la respuesta, el gato debe consumir exclusivamente la dieta indicada durante el periodo establecido: premios, restos, alimentos de otros animales y medicamentos saborizados pueden invalidar la prueba.

No todas las diarreas requieren la misma comida. La digestibilidad, el contenido de fibra, la densidad energética y la fuente de proteína se eligen según el problema. Los cambios deben planificarse con el veterinario; cuando la situación lo permite, una transición gradual mejora la aceptación y reduce molestias adicionales.

También importa que el gato coma suficiente. Una dieta teóricamente perfecta no sirve si la rechaza y entra en un balance energético negativo. Si deja de comer, hay que avisar a la clínica en lugar de insistir indefinidamente con el mismo alimento.

Qué observar durante la recuperación

Registrar la frecuencia y el aspecto de las heces, los vómitos, el apetito y el peso permite valorar la evolución. En procesos crónicos, pesar al gato periódicamente y controlar su condición muscular puede revelar cambios que a simple vista se pasan por alto.

Una mejoría temporal no siempre significa que la causa haya desaparecido. Si los síntomas regresan al retirar un tratamiento o cambiar la dieta, esa información ayuda a orientar las siguientes pruebas. Tampoco conviene suspender por cuenta propia una dieta de exclusión o un medicamento prescrito.

La enteritis abarca desde cuadros leves hasta enfermedades capaces de producir deshidratación, malabsorción y pérdida nutricional importante. La clave no es poner el mismo nombre a todos los problemas digestivos, sino localizar el trastorno, medir su repercusión y buscar su causa para aplicar el tratamiento adecuado.

En el episodio 207 de La Píldora Felina hablamos de qué es la enteritis, cómo se diferencia de la gastroenteritis y por qué sus causas y tratamientos pueden ser muy distintos.

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