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176. Tromboembolismo aórtico felino

lunes, 10 de junio de 2024 00:17:59

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Descripción del episodio


¿Sabías que una parálisis repentina en las patas traseras de tu gato puede ser el primer síntoma de un serio problema de corazón? ¿Conoces las causas y factores de riesgo del tromboembolismo aórtico felino? ¿Estás al tanto de cómo prevenir esta grave afección que puede dejar a tu gato parapléjico?

Hoy hablaremos sobre el tromboembolismo aórtico felino y veremos en qué situaciones puede tu gato sufrir este problema tan grave que le deja parapléjico


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✅ Notas del programa:

https://www.pupusito.cat/podcast/176-tromboembolismo-aortico-felino




📣 ¿Sabías que tu querido gato puede sufrir una afección cardíaca grave llamada tromboembolismo aórtico? 🙀 En este capítulo de La Píldora Felina, tu veterinaria felina, Esther Mercadé, te desvela todas las claves sobre esta enfermedad. 🩺

Hablamos de un problema serio que puede provocar una parálisis repentina de las patas traseras de tu gato. 🐾 Su origen está en un coágulo de sangre que se forma en el corazón y se desplaza hasta las arterias ilíacas, provocando la parálisis. 😿

Si tu gato sufre de cardiomiopatía hipertrófica, una enfermedad que causa una ampliación de las paredes del corazón, entonces es más propenso a desarrollar tromboembolismo aórtico. 🚨🩸

Aunque esta enfermedad es rara, es importante estar alerta y conocer los síntomas, que incluyen parálisis repentina de las patas traseras, patas frías o pálidas y dolor intenso. Si notas algo extraño, acude a tu veterinario inmediatamente. ⏱️🏥

Este capítulo es esencial para todos los dueños de gatos. Así que no te lo pierdas, porque en La Píldora Felina te ayudamos a cuidar de tu gato para que viva mejor, más tiempo y más feliz. 🎧🐾🐱👩‍⚕️

Leer más sobre este tema

Tromboembolismo aórtico en gatos: parálisis repentina de las patas traseras

Si tu gato deja de usar de repente una o ambas patas traseras, muestra dolor intenso o respira con dificultad, acude a un servicio veterinario de urgencias. Una de las posibles causas es el tromboembolismo aórtico felino, también llamado trombo «en silla de montar». No es la única explicación de una parálisis súbita, pero todas las posibilidades requieren atención inmediata. En el capítulo 176, Esther Mercadé explica por qué este cuadro puede ser la primera señal visible de una enfermedad cardíaca.

¿Qué ocurre en un tromboembolismo aórtico?

Un coágulo puede formarse dentro del corazón, con frecuencia en la aurícula izquierda de un gato con cardiomiopatía. Si se desprende, viaja por la circulación y puede atascarse en la parte final de la aorta, donde se distribuye la sangre hacia las extremidades posteriores. El flujo queda reducido o bloqueado y los tejidos dejan de recibir suficiente oxígeno.

La interrupción de la circulación provoca dolor y pérdida de función. Puede afectar a las dos patas o solo a una, según dónde se aloje el coágulo y cuánto bloquee. Aunque el episodio se centra en las patas traseras, un trombo también puede llegar a otros territorios del cuerpo.

Señales que puedes reconocer en casa

El inicio suele ser brusco. Un gato que caminaba normalmente puede empezar a arrastrar las patas posteriores, no sostenerse o gritar de dolor. Las almohadillas de las patas afectadas pueden sentirse frías y verse pálidas o azuladas en comparación con las delanteras. Algunos gatos presentan respiración rápida o trabajosa si además tienen insuficiencia cardíaca.

No esperes a comprobar todas esas señales. La pérdida repentina de movilidad, el dolor intenso o la dificultad respiratoria justifican ir directamente a urgencias. Puedes avisar por teléfono mientras te diriges a la clínica para que el equipo prepare la atención, pero no conviene retrasar la salida intentando confirmar el diagnóstico en casa. Mantén al gato tranquilo, manipúlalo lo mínimo imprescindible y transpórtalo en un transportín.

Una caída, una lesión de columna u otras enfermedades neurológicas también pueden producir debilidad o parálisis. La exploración veterinaria es la que permite distinguirlas. Incluso si las patas no parecen frías, una alteración súbita de este tipo sigue siendo urgente.

¿Qué gatos tienen más riesgo?

El tromboembolismo arterial está muy relacionado con las enfermedades del músculo cardíaco. La cardiomiopatía hipertrófica es una de las más frecuentes en gatos y puede favorecer que la aurícula izquierda se agrande y se formen coágulos. No todos los gatos con esta cardiomiopatía sufrirán un trombo, ni todos mostrarán signos cardíacos antes del episodio. Por eso, a veces la familia descubre el problema del corazón cuando aparece la parálisis.

El riesgo individual no se deduce de una cifra general ni solo de escuchar un soplo. El veterinario puede recomendar una ecocardiografía para valorar la estructura del corazón y, entre otros hallazgos, el tamaño de la aurícula izquierda. También investigará condiciones que puedan acompañar o imitar una cardiopatía, como hipertensión o hipertiroidismo. Tener controlada una enfermedad asociada reduce problemas, pero no garantiza que el tromboembolismo sea imposible.

Cómo se diagnostica y qué opciones hay

En urgencias, el equipo comprobará el estado respiratorio y circulatorio, la temperatura de las extremidades, los pulsos y la función neurológica. Una ecografía cardíaca ayuda a identificar una cardiopatía subyacente; el estudio del flujo sanguíneo y otras pruebas pueden apoyar el diagnóstico. Las radiografías u otras imágenes se solicitan según lo que muestre la exploración, por ejemplo para descartar una lesión ósea o valorar una complicación respiratoria. No hay una única prueba obligatoria para todos los gatos.

El tratamiento se decide según la gravedad. Aliviar el dolor y estabilizar al gato son prioridades. Pueden necesitarse cuidados hospitalarios, medicación para la enfermedad cardíaca y fármacos que reduzcan la formación de nuevos coágulos. El manejo del trombo y de sus consecuencias es complejo, y la evolución depende del flujo que conserve la extremidad, del estado del corazón y de posibles complicaciones. Algunas historias terminan mal, pero otras tienen recuperación parcial o funcional; no es correcto asumir que todos los gatos quedarán parapléjicos o morirán en un plazo fijo.

¿Puede prevenirse?

En gatos con cardiopatía conocida, los controles permiten valorar el riesgo y decidir si está indicado un tratamiento preventivo con antiagregantes u otros fármacos. No administres aspirina ni anticoagulantes por tu cuenta: la elección depende de la exploración, la ecocardiografía y el historial del gato. Si ya recibe tratamiento, no lo suspendas sin consultar.

La medida más útil para quien convive con un gato es reconocer que una parálisis repentina es una urgencia, aunque nunca le hayan diagnosticado una enfermedad del corazón. Actuar rápido ofrece al equipo veterinario la mejor oportunidad de aliviar el dolor y valorar las opciones reales de recuperación.

En el episodio 176 de La Píldora Felina hablamos de los signos, las causas cardíacas y la atención urgente del tromboembolismo aórtico felino.

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