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116. Linfoma en gatos

lunes, 18 de marzo de 2024 00:18:25

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Descripción del episodio

¿Sabes que una misma enfermedad puede verse en tu gato de mucha maneras distintas? ¿Te acuerdas de uno de los tumores que hablamos con Laura Anglada en su entrevista? ¿Cómo lo hacemos para reconocer un problema en el sistema de las defensas de tu gato?

Hoy hablaremos sobre el linfoma felino y las diferentes manera que tenemos de reconocerlo


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✅ Notas del programa:

https://www.pupusito.cat/podcast/116-linfoma-en-gatos

¡Hola! Soy Esther Mercader, tu veterinaria felina, y en el capítulo de hoy te traigo información vital sobre el linfoma en nuestros amados gatos. 🐱🎙️ En este episodio, voy a desentrañar los misterios de esta afección tan temida, que puede afectar a cualquier órgano del cuerpo de tu gato 🧪🔬. Hablaré sobre los diferentes tipos de linfoma que pueden afectar a tu compañero felino, como el linfoma alimentario, el mediastínico, el renal y el multicéntrico 📚👩‍⚕️.

Te explicaré cómo los síntomas de esta enfermedad pueden variar dependiendo del órgano afectado. Desde vómitos y diarreas hasta dificultad para respirar y poliuria 🚨🏥.

Me aseguraré de hacerte comprender la complejidad del linfoma y de por qué es tan importante saber exactamente a qué nos enfrentamos. A veces, se necesitan pruebas de localización, radiografías, ecos e incluso TACs para llegar al diagnóstico correcto 📊💡

Por último, pero no menos importante, te contaré sobre el sorteo de 100 € que realizo para cualquier protectora del mundo 🎉💰. ¡Así que no olvides compartir el enlace de participación con tu protectora felina y con otras personas! 🗣️🌍

No te pierdas este episodio, y recuerda, cada día te traigo un nuevo capítulo con trucos, consejos y recomendaciones para cuidar a tu compañero de vida. ¡Nos vemos mañana! 🎧🐾

Leer más sobre este tema

Linfoma en gatos: tipos, síntomas, diagnóstico y tratamiento

El linfoma felino es un cáncer de los linfocitos, células del sistema inmunitario que se encuentran en la sangre, los ganglios y numerosos órganos. Por eso puede aparecer en el intestino, el tórax, los riñones, la nariz, la piel o el sistema nervioso y causar síntomas muy diferentes.

No existe un único “linfoma de gato”. La localización, el grado, el tipo de linfocito afectado y el estado general condicionan el tratamiento y el pronóstico. Algunos avanzan con rapidez; otros, como ciertas formas intestinales de bajo grado, pueden tener una evolución más lenta.

Qué es el sistema linfático

El sistema linfático participa en la defensa y en el transporte de líquidos. Incluye vasos linfáticos, ganglios, bazo, timo y tejidos distribuidos por el organismo. Los linfocitos también circulan por la sangre y están presentes en muchos órganos.

Cuando una población de linfocitos se multiplica de manera descontrolada puede infiltrarse en un tejido, formar una masa o afectar varias zonas al mismo tiempo. El término “linfoma” no significa simplemente que haya un ganglio aumentado: infecciones e inflamación también pueden agrandarlos.

Tipos de linfoma felino según su localización

La clasificación anatómica ayuda a organizar las pruebas y anticipar los signos.

Linfoma alimentario o intestinal

Afecta al estómago, intestino, ganglios abdominales y, en algunos casos, hígado o páncreas. Es una de las presentaciones más frecuentes. Puede causar pérdida de peso, vómitos, diarrea, estreñimiento, menor apetito o apetito variable.

Las formas de bajo grado pueden parecerse mucho a una enteropatía inflamatoria crónica. Una ecografía orienta, pero no siempre distingue ambas enfermedades; con frecuencia se necesita obtener tejido para confirmar el diagnóstico.

Linfoma mediastínico

Se desarrolla en el mediastino, una zona del tórax donde se encuentra el timo y otras estructuras. Una masa o la acumulación de líquido pueden comprimir los pulmones y provocar respiración rápida, esfuerzo, tos o intolerancia al ejercicio.

Un gato que respira con la boca abierta o hace un esfuerzo marcado necesita atención veterinaria urgente. No debe manipularse más de lo imprescindible, porque el estrés puede empeorar la falta de aire.

Linfoma renal

Infiltra uno o ambos riñones y puede producir aumento de sed y orina, pérdida de peso, vómitos, falta de apetito o signos de insuficiencia renal. En algunos gatos también existe afectación de otros órganos o del sistema nervioso.

Linfoma multicéntrico

Compromete varios ganglios u órganos. Puede aumentar el tamaño de ganglios periféricos, hígado y bazo, aunque esta presentación es menos frecuente que otras en muchas poblaciones actuales.

Otras localizaciones

El linfoma nasal puede causar secreción, estornudos, sangrado o deformación facial. El cutáneo produce nódulos, placas o lesiones que no curan. El espinal o cerebral puede causar dolor, debilidad, falta de coordinación, convulsiones o parálisis. También puede afectar ojos, laringe y médula ósea.

Relación entre linfoma y FeLV

El virus de la leucemia felina aumenta el riesgo de linfoma, especialmente de algunas presentaciones como la mediastínica. La vacunación y el control de FeLV han reducido la proporción de linfomas asociados al virus en muchos lugares, pero la relación sigue siendo relevante.

Un gato con linfoma suele someterse a pruebas de FeLV y, según el caso, de FIV. Un resultado positivo no establece por sí solo el tipo de tumor, pero influye en la evaluación, el tratamiento y el manejo de la convivencia con otros gatos.

Síntomas generales que pueden alertar

Los signos dependen del órgano afectado y no son exclusivos del cáncer. Entre los más frecuentes están:

  • pérdida de peso o masa muscular;
  • menor apetito o cambios persistentes al comer;
  • vómitos o diarrea recurrentes;
  • apatía y debilidad;
  • aumento de sed y orina;
  • dificultad respiratoria;
  • ganglios aumentados;
  • abdomen distendido;
  • secreción nasal persistente;
  • alteraciones neurológicas.

Estos síntomas también aparecen en hipertiroidismo, enfermedad renal, inflamación intestinal, infecciones y otras patologías. No se puede diagnosticar linfoma por observación ni descartar porque una analítica general sea poco llamativa.

Cómo se diagnostica el linfoma en gatos

La investigación empieza con historia clínica, exploración, hemograma, bioquímica, orina y pruebas de retrovirus. Después se eligen técnicas de imagen según la sospecha: radiografías para el tórax, ecografía para el abdomen y tomografía o resonancia en determinadas localizaciones.

Las imágenes permiten localizar lesiones y decidir dónde obtener una muestra, pero normalmente no sustituyen el análisis celular o del tejido. Una punción con aguja puede ser suficiente en algunas masas o ganglios. En otras situaciones se necesita biopsia endoscópica o quirúrgica para conocer la arquitectura del tejido.

La histopatología, la inmunohistoquímica y las pruebas de clonalidad pueden ayudar a distinguir inflamación de cáncer, identificar si predominan linfocitos B o T y clasificar mejor la enfermedad. Cuando el paciente está estable, conviene obtener las muestras antes de administrar corticoides, ya que estos pueden reducir temporalmente las lesiones y dificultar el diagnóstico.

Tratamiento y pronóstico

La quimioterapia es el tratamiento principal de muchos linfomas porque se trata de una enfermedad de células distribuidas por el organismo. El protocolo se adapta al tipo y grado. Algunas formas intestinales de bajo grado se tratan con medicación oral prolongada, mientras que los linfomas de alto grado suelen necesitar combinaciones más intensivas.

La radioterapia puede resultar útil en localizaciones concretas, como algunos linfomas nasales. La cirugía se reserva para situaciones seleccionadas, por ejemplo una masa intestinal que provoca obstrucción, pero no siempre elimina toda la enfermedad.

Los gatos suelen tolerar la quimioterapia mejor de lo que muchas personas imaginan. El objetivo veterinario es mantener calidad de vida, por lo que se ajustan las dosis si aparecen falta de apetito, vómitos, diarrea o disminución de células sanguíneas.

El pronóstico no puede resumirse con una sola cifra. Depende de la localización, el grado, la extensión, la respuesta inicial, FeLV y el estado del gato. Preguntar por objetivos, efectos adversos, controles y alternativas paliativas permite decidir con información realista.

Qué puede hacer la familia

Registrar peso, apetito, vómitos, heces, respiración y actividad facilita valorar la evolución. Los medicamentos deben administrarse siguiendo las precauciones indicadas, especialmente cuando contienen agentes de quimioterapia. No hay que abrir, triturar o manipular comprimidos sin instrucciones.

La nutrición se adapta a lo que el gato tolera y a las enfermedades concurrentes. Dietas o suplementos anunciados como anticáncer no sustituyen el tratamiento y pueden interferir con él. Cualquier cambio debe comentarse con el equipo de oncología.

En el episodio 116 de La Píldora Felina hablamos de qué es el linfoma felino, las diferentes localizaciones en las que puede aparecer y por qué las pruebas de imagen y la toma de muestras son necesarias para elegir el tratamiento.

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