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523. Las 6 mejores MANERAS DE MALNUTRIR a tu gato que seguro que haces

miércoles, 8 de octubre de 2025 00:21:34

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Descripción del episodio

¿Sabías que hasta el 80% de los tutores de gatos comete al menos 2 de los errores nutricionales que vamos a comentar hoy?

Hoy hablaremos sobre los errores más habituales en la nutrición de los gatos y te explicaré como darte cuenta de que puede que le estés perjudicando sin saberlo.


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Seis errores que pueden desequilibrar la alimentación de tu gato

La malnutrición no significa únicamente comer poco. Un gato también puede estar malnutrido si recibe demasiadas calorías, si los premios desplazan una dieta completa o si, en una casa con varios animales, nunca sabemos quién se ha comido cada ración.

La mayoría de estos problemas no nacen de una mala intención, sino de hábitos cotidianos que parecen inofensivos. Corregirlos empieza por medir y observar.

1. Servir la comida “a ojo”

Un cuenco, una cucharada o un puñado no son medidas constantes. La cantidad que cabe cambia según el recipiente, el tamaño de la croqueta y quién sirve la comida. Utiliza una báscula de cocina y calcula la ración diaria en gramos.

La recomendación del envase es un punto de partida, no una cifra universal. Edad, esterilización, actividad, condición corporal y enfermedades modifican las necesidades. Pesa al gato periódicamente y ajusta la cantidad con ayuda veterinaria si gana o pierde peso.

2. Dar demasiados premios y alimentos complementarios

Los productos etiquetados como alimento completo están formulados para cubrir las necesidades diarias cuando se administran correctamente. Los alimentos complementarios, premios y sobras no deberían sustituir una parte importante de la dieta.

Como referencia general, los extras suelen limitarse a menos del 10 % de las calorías diarias. La cantidad exacta puede ser sorprendentemente pequeña. Jamón, queso, atún para personas y restos de la mesa también cuentan y pueden aportar sal, grasa o nutrientes desequilibrados.

3. Permitir que cada animal coma del plato ajeno

En un hogar con varios gatos, o con gatos y perros, dejar todos los recipientes disponibles impide saber cuánto come cada uno. Además, un cachorro, un adulto sano y un animal con una dieta terapéutica no tienen las mismas necesidades.

Puedes ofrecer las comidas en habitaciones separadas, retirar los platos al terminar o utilizar comederos con lector de microchip. El sistema debe permitir comprobar apetito y cantidad sin generar competencia ni estrés.

4. Conservar mal el alimento

El calor, la humedad, la luz y el aire favorecen la oxidación y el deterioro. Guarda el pienso en su envase original bien cerrado, dentro de un recipiente limpio si necesitas protección adicional. No mezcles restos de un saco antiguo con uno nuevo sin lavar antes el contenedor.

Refrigera la comida húmeda abierta siguiendo las instrucciones del fabricante y deséchala si ha permanecido demasiado tiempo a temperatura ambiente. Revisa la fecha, el olor, el aspecto y el estado del envase antes de servirla.

5. No observar cómo come

Que el plato termine vacío no demuestra que el gato haya comido cómodo ni que haya sido él quien lo vació. Obsérvalo de vez en cuando. Dejar caer croquetas, masticar de un lado, acercarse y retirarse, babear o preferir repentinamente una textura puede indicar dolor oral, náuseas u otro problema.

También conviene detectar cambios de velocidad: comer con ansiedad, tardar mucho más o abandonar parte de la ración aporta información clínica útil.

6. Ignorar las heces y el arenero

Las heces no diagnostican por sí solas una enfermedad, pero ayudan a valorar el funcionamiento digestivo. Observa frecuencia, consistencia, volumen y presencia de moco, sangre o pelo. Una variación aislada puede no ser importante; un cambio persistente sí merece consulta.

Lleva un registro o una fotografía si la alteración se repite. No cambies de dieta varias veces seguidas sin un plan, porque eso puede empeorar el cuadro y dificultar saber qué lo causa.

Un control sencillo de la dieta

Una vez al mes, comprueba:

  • Qué alimentos completos y complementarios recibe.
  • Cuántos gramos y calorías consume en total.
  • Si mantiene peso y condición corporal adecuados.
  • Si come sin dolor ni competencia.
  • Si las heces conservan su patrón habitual.
  • Si sus necesidades han cambiado por edad o enfermedad.

La mejor dieta no es la que lleva el reclamo más atractivo, sino la que es completa, segura, apropiada para ese gato y administrada en una cantidad que podemos controlar.

En el episodio 523 de La Píldora Felina hablamos de seis errores cotidianos que pueden malnutrir a un gato y de cómo medir la comida, controlar los extras y observar su forma de comer y sus heces.

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