Volver a episodios
Imagen del episodio 220. 3 maneras de evitarle calor a Pupusito (y como no ha funcionado ninguna)

220. 3 maneras de evitarle calor a Pupusito (y como no ha funcionado ninguna)

viernes, 9 de agosto de 2024 00:18:11

Reproducir episodio

Descripción del episodio

¿Sabías que algunas técnicas para mantener fresco a tu gato pueden ser contraproducentes? ¿Te has preguntado alguna vez preguntado cuál es el mayor error que cometemos al intentar aliviar el calor de nuestras mascotas? ¿Quieres descubrir el único método que realmente ha funcionado para mantener fresco a Pupusito?

Hoy te explicaré como he gestionado los veranos con Pupusito y veremos todo lo que he probado y qué ha funcionado y qué no.


¡NUEVO Canal de Telegram! ⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠💬 Entra desde aquí 💬⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠

¡Ya está aquí el curso gratuito ENTIENDE A TU GATO EN 7 DÍAS!!

✨✨⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠Entiende a tu gato desde aquí⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠✨✨

💙💙 Apuntáte a la newsletter FeliciCat y participa en el sorteo de una Asesoría Felina Online: ⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠Clica aqui⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠ 💙💙

Encuentra más capítulos e información en: ⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠www.pupusito.cat⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠⁠ 🐈🌐


✅ Notas del programa:

https://www.pupusito.cat/podcast/220-3-maneras-de-evitarle-calor-a-pupusito-y-como-no-ha-funcionado-ninguna



En este capítulo te voy a contar las tres cosas que he hecho para que Pupusito no tenga calor, pero que lamentablemente no me han funcionado 😓

Primero probé una colchoneta refrigerante, pero Pupusito no quiso ponerse encima 🥶

Después, intenté con cubitos en el agua para que bebiera más, pero tampoco resultó 🧊

Por último, le mojaba una toalla y se la ponía encima, pero solo conseguí que se lamiera más y vomitara bolas de pelo 🤢

Lo único que creo que realmente le ha servido es peinarlo mucho para sacarle el máximo de pelo posible. 🐱✨ Cada día lo peino para aliviarle ese abrigo de piel que lleva. Aunque esto también tiene su truco porque Pupusito asocia el peinarse con recibir chuches, así que tengo que racionarlas para que no gane grasa. 🍫

Además, estoy probando ponerle el HydraCare directamente de la nevera. 🥤 Algunas veces se lo acaba mejor si está fresquito. Esto es algo que podéis probar si le estáis dando HidraCare a vuestro gato. 🧪

Espero que os guste lo que os cuento y que os anime a probar estas cosas con vuestros gatos. 🐾💡 Recordad que podéis dejarme vuestras preguntas y comentarios en pupusito.cat o en las redes sociales. 📧💬

Gracias por estar aquí y por apoyar los cursos de Pupusito.cat, que ayudan a hacer sostenible este proyecto. 🎓🐈 Nos vemos en el próximo capítulo con más respuestas a vuestras preguntas. 📅🙌

Un abrazo, un toquecito de nariz, y nos vemos en el siguiente capítulo. Adiós. 👋👃

Leer más sobre este tema

Cómo refrescar a un gato en verano sin obligarlo

Una colchoneta refrigerante, cubitos en el agua o una toalla húmeda pueden parecer soluciones perfectas contra el calor. Sin embargo, un gato puede ignorarlas, beber menos porque algo ha cambiado o alejarse en cuanto intentamos colocarlo encima. Una medida refrescante solo resulta útil si es segura y el gato decide utilizarla.

Cada animal tiene preferencias diferentes. En el caso de Pupusito, la colchoneta no despertó interés, los cubitos parecían volver extraña el agua y la toalla húmeda provocaba más lamido y pelo ingerido. El cepillado frecuente fue mejor aceptado. Esa experiencia no convierte un método en universal, pero sí deja una idea valiosa: ofrecer opciones y observar suele funcionar mejor que imponerlas.

Cómo regulan su temperatura los gatos

Los gatos no sudan por toda la piel como las personas. Disipan calor mediante mecanismos como buscar superficies frescas, reducir la actividad, extender el cuerpo, sudar por las almohadillas y lamerse para que la evaporación de la saliva ayude a enfriar el pelaje.

En días calurosos es normal que duerman más, jueguen menos y cambien de lugar de descanso. Eso no significa que puedan soportar cualquier temperatura. Una habitación cerrada, un coche, una terraza sin sombra o un transportín mal ventilado pueden impedir que se alejen del calor.

Los gatitos, los gatos mayores, los obesos, los braquicéfalos y quienes tienen enfermedades cardiacas o respiratorias requieren especial vigilancia. También puede tener más dificultades un gato con movilidad reducida si no alcanza por sí mismo el agua o las zonas frescas.

La casa debe ofrecer refugios térmicos

Cierra persianas o cortinas en las ventanas más soleadas y favorece la ventilación cuando sea seguro hacerlo. Las ventanas abiertas necesitan una protección resistente; una mosquitera ligera puede no soportar el peso de un gato.

Permite que el animal acceda a habitaciones frescas y a superficies como baldosas. Un ventilador puede mover el aire, pero debe tener cables y aspas protegidos y no hace falta dirigirlo constantemente hacia el gato. El aire acondicionado ayuda cuando el calor es intenso, sin convertir la estancia en un ambiente excesivamente frío.

Si sale al exterior, debe disponer de sombra real durante todo el día. La posición del sol cambia y una zona protegida por la mañana puede quedar expuesta después. Evita las salidas y el juego intenso en las horas de mayor temperatura. Nunca dejes al gato dentro de un vehículo estacionado, aunque esté a la sombra o las ventanas queden entreabiertas.

Colchonetas y botellas frías: siempre opcionales

Una colchoneta refrigerante puede gustar a algunos gatos y resultar irrelevante para otros. Colócala junto a una zona de descanso, sin bloquear el acceso ni poner al gato encima. Comprueba que esté intacta y retírala si la muerde o sale el contenido.

Otra opción es una botella de agua congelada envuelta en una toalla. Debe situarse cerca del lugar donde descansa, no pegada a su cuerpo ni dentro de una cama de la que no pueda apartarse. El contacto directo y prolongado con hielo puede lesionar la piel.

Ofrecer dos camas similares, una con el recurso refrescante y otra sin él, permite comprobar la preferencia del gato. Si evita la primera, no es terquedad: sencillamente esa textura, temperatura, olor o ubicación no le resulta agradable.

Agua fresca sin cambiarla de forma brusca

Durante el calor debe haber agua limpia disponible en varios puntos. Muchos gatos prefieren recipientes anchos, llenos y alejados de la comida y del arenero. Otros beben mejor de una fuente. Probar materiales y ubicaciones distintas puede aumentar las oportunidades de beber.

Los cubitos no son peligrosos por sí mismos si están hechos con agua segura, pero pueden modificar el ruido, el movimiento y la temperatura del bebedero. Si el gato bebe menos, retíralos. Es mejor añadir una opción nueva sin alterar su única fuente de agua.

La alimentación húmeda aporta líquido y puede contribuir a la ingesta total de agua. Un suplemento de hidratación solo debería utilizarse como indica su etiqueta o el veterinario, sobre todo si el gato tiene una enfermedad que requiere una dieta concreta. Servirlo fresco puede gustarle, pero no sustituye al acceso permanente a agua.

No fuerces agua con una jeringa a un gato consciente que se resiste. Además del estrés, existe riesgo de que aspire líquido. Si no bebe, come muy poco o muestra signos de deshidratación, necesita asesoramiento veterinario.

Mojarlo puede aumentar el malestar

Pasar suavemente un paño húmedo por el pelaje puede ser tolerable para algunos gatos, pero cubrirlos con una toalla mojada o mantenerlos sujetos elimina su capacidad de elegir. Además, una toalla gruesa colocada encima puede retener calor a medida que se templa.

Un gato que se lame compulsivamente después de mojarlo puede ingerir más pelo y acabar vomitando bolas de pelo. Si el método provoca huida, congelación, orejas hacia atrás, coletazos o aseo frenético, deja de utilizarlo.

Esto es distinto de los primeros auxilios ante un posible golpe de calor. En esa situación se recomienda llevar al gato a un ambiente fresco, iniciar un enfriamiento gradual con agua fresca o templada —no helada— y llamar inmediatamente al veterinario. No se debe retrasar el traslado esperando a que mejore en casa.

El cepillado ayuda, pero no elimina el aislamiento natural

Cepillar retira pelo suelto y reduce la cantidad que el gato traga al asearse. En un animal de manto denso puede mejorar su comodidad durante la muda. El instrumento y la frecuencia deben adaptarse al tipo de pelaje y a la tolerancia del gato.

Haz sesiones breves, en zonas que acepte, y termina antes de que se irrite. Si utilizas comida como premio, descuéntala de su ración diaria. Los tirones, los nudos pegados a la piel o un cepillado excesivo pueden causar dolor y rechazo.

No se debe rapar a un gato sano por sistema para que pase menos calor. El manto también protege la piel y un corte al ras aumenta la exposición solar. Los nudos extensos o los problemas médicos que dificultan el aseo requieren ayuda profesional; las tijeras domésticas pueden cortar una piel felina muy fina.

Reconocer un golpe de calor

El jadeo persistente con la boca abierta no debe considerarse una reacción normal al verano. Respiración trabajosa, salivación excesiva, encías muy rojas o pálidas, inquietud, vómitos, diarrea, debilidad, descoordinación, confusión, colapso o convulsiones pueden acompañar a una hipertermia.

Ante estas señales, llama a urgencias veterinarias y comienza el traslado. Aleja al gato de la fuente de calor, moja el pelaje con agua que no esté helada y favorece la circulación de aire siguiendo las indicaciones de la clínica. No lo sumerjas en hielo ni lo envuelvas por completo en toallas mojadas.

La prevención cotidiana es más sencilla: agua accesible, sombra, ventilación, descanso en horas cálidas y libertad para escoger entre varias superficies. Observar qué utiliza de verdad permite construir una estrategia eficaz sin convertir el alivio del calor en otra fuente de estrés.

En el episodio 220 de La Píldora Felina hablamos de por qué algunas soluciones contra el calor no funcionan con todos los gatos y cómo ofrecer agua, zonas frescas y cepillado respetando sus preferencias.

¿Cómo te puedo seguir ayudando?

Recursos diseñados para que tu gato viva mejor.

Más recursos en pupusito.cat →