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441. Heridas dentro y fuera de las orejas en los gatos

lunes, 16 de junio de 2025 00:19:01

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Descripción del episodio

¿Te has encontrado alguna vez con costras o lesiones en las orejas de tu gato y no has sabido qué hacer?

Hoy hablaremos sobre las heridas en las orejas de los gatos y veremos cuales de ellas son urgentes y cuales no.


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Heridas en las orejas de los gatos: causas y señales de urgencia

La piel del pabellón auricular es fina y está muy vascularizada, por lo que un arañazo pequeño puede sangrar de forma llamativa. En otras ocasiones, el problema no se ve bien desde fuera: el gato sacude la cabeza, se rasca, desprende mal olor o rechaza que le toquen una oreja. La cantidad de sangre no es el único criterio para valorar la gravedad.

Una lesión puede ser consecuencia de una pelea, pero también del rascado provocado por otitis, parásitos, alergia o dolor. Limpiar la herida sin tratar la causa permite que el gato vuelva a dañarse y puede empeorar el problema.

Arañazos y mordiscos en la parte exterior

Los gatos que salen o conviven con otros animales pueden presentar cortes o pequeñas perforaciones. Las mordeduras a veces cierran por fuera mientras las bacterias quedan bajo la piel. Durante los días siguientes pueden aparecer calor, hinchazón, dolor, secreción, mal olor o un absceso.

Una herida superficial y limpia puede vigilarse hasta recibir indicaciones, siempre que el gato esté bien y no se siga rascando. Si es profunda, está cerca del ojo, tiene tejido desgarrado, parece una mordedura o muestra signos de infección, necesita valoración veterinaria.

Cuando sangra, aplica presión suave y continua con una gasa limpia sin levantarla cada pocos segundos. Si no se controla, el gato está débil o la lesión es extensa, acude a urgencias. No coloques un vendaje apretado alrededor de la cabeza.

Pérdida de pelo, costras y lesiones solares

Las calvas alrededor de las orejas pueden deberse al rascado, parásitos, hongos, alergias o inflamación. Algunas zonas con menos pelo son normales y simétricas, pero no deberían presentar picor, enrojecimiento, costras ni heridas.

Las puntas de las orejas de gatos blancos o con poca pigmentación son sensibles al daño solar. Un enrojecimiento o una costra que reaparece, sangra o no cicatriza debe revisarse pronto: el carcinoma de células escamosas puede empezar como una lesión pequeña y el tratamiento temprano ofrece más opciones.

No apliques protector solar humano sin consultar, ya que el gato puede ingerirlo al asearse y algunos ingredientes no son adecuados. La prevención incluye limitar la exposición intensa al sol y usar solo productos recomendados para gatos.

Una oreja hinchada como una bolsa

El otohematoma es una acumulación de sangre entre los tejidos del pabellón auricular. La oreja se vuelve gruesa, blanda o tensa, como una almohadilla. Suele aparecer después de sacudidas o rascado intenso, con frecuencia asociado a una enfermedad del canal auditivo.

No lo pinches ni intentes drenarlo en casa. Puede ser doloroso, volver a llenarse y terminar deformando la oreja. La veterinaria debe tratar tanto la acumulación como la causa que desencadenó el rascado.

Secreción, olor o heridas dentro del oído

Una secreción oscura puede observarse con ácaros, pero también existen infecciones y otras causas. El color o el olor no permiten elegir un tratamiento. Hace falta examinar el canal y, con frecuencia, estudiar una muestra para saber qué ocurre.

Introducir bastoncillos puede empujar material hacia dentro, lesionar la piel o el tímpano. Tampoco uses alcohol, agua oxigenada, aceites, gotas humanas ni restos de un tratamiento anterior. Algunas sustancias resultan irritantes o peligrosas si el tímpano está dañado.

Un cuerpo extraño, un pólipo, una masa o el propio autotraumatismo también pueden producir sangre y dolor. Si el gato inclina la cabeza, pierde el equilibrio, mueve los ojos de forma extraña o presenta asimetría facial, la afectación podría extenderse más allá del oído externo y requiere atención rápida.

Señales para pedir ayuda sin esperar

Contacta con la clínica si observas:

  • Sangrado que no cede con presión suave.
  • Hinchazón repentina del pabellón.
  • Pus, olor fuerte o secreción abundante.
  • Dolor claro, rascado o sacudidas continuas.
  • Cabeza inclinada, descoordinación o movimientos oculares anormales.
  • Una herida profunda, mordedura o tejido desgarrado.
  • Costras, úlceras o cambios de color que persisten o crecen.
  • Decaimiento, fiebre, falta de apetito o empeoramiento general.

Haz una foto con buena luz y registra desde cuándo existe el cambio. Evita manipular repetidamente la oreja, porque aumenta el dolor y puede reactivar el sangrado. Un collar protector puede impedir nuevas lesiones en algunos casos, pero debe colocarse correctamente y no sustituye la consulta.

No todas las heridas auriculares son una emergencia, pero ninguna lesión persistente debería normalizarse. Observar la evolución y actuar sobre la causa protege tanto la forma de la oreja como la audición y el bienestar del gato.

En el episodio 441 de La Píldora Felina hablamos de las heridas que pueden aparecer dentro y fuera de las orejas de los gatos, sus posibles causas y las señales que indican que necesitan atención veterinaria rápida.

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