Volver a episodios
Imagen del episodio 22. Cuando no quieres que cambie nunca.. ¿o si?

22. Cuando no quieres que cambie nunca.. ¿o si?

lunes, 22 de mayo de 2023 00:18:32

Reproducir episodio

Descripción del episodio

¿Si lo castro dejará de jugar? ¿Se volverá huraño y antipático? ¿La esterilización hará que se engorde y no se quiera mover?


Hoy te explicaré cuales son los cambios de conducta más habituales que tienen los gatos con la esterilización y veremos otros cambios que no son debidos a la cirugía pero que muchas veces se los relaciona de manera equivocada


Participa en el sorteo: Clica aqui


Entra en el nuevo perfil de Instagram


Encuentra más capítulos y información en: www.pupusito.cat


Si quieres enviarme un comentario escríbeme en www.pupusito.cat/contactar



Hosted on Acast. See acast.com/privacy for more information.

Leer más sobre este tema

Cómo cambia el comportamiento de un gato después de castrarlo

La castración reduce las hormonas sexuales y con ellas varias conductas relacionadas con la reproducción. No transforma por completo la personalidad ni convierte automáticamente a un gato juguetón en un animal apático. Muchos cambios que coinciden con la cirugía se deben también a que el gatito está creciendo.

Después de la intervención sí pueden variar el apetito y el gasto energético. Prevenir el aumento de peso requiere ajustar la ración, controlar la condición corporal y mantener el juego, no evitar una cirugía indicada por miedo a que cambie su carácter.

Esterilización y castración: qué significan

Esterilizar significa impedir la reproducción; castrar implica retirar o anular la función de las gónadas. En la práctica felina se utilizan ambos términos para hablar de cirugías que extraen los testículos en machos y los ovarios, con o sin útero, en hembras.

Una vasectomía o una ligadura impiden la fertilidad, pero mantienen los órganos productores de hormonas. Por ello pueden continuar el celo, la búsqueda de pareja, el marcaje y otras conductas sexuales. Los métodos hormonales temporales tienen indicaciones y riesgos específicos y no sustituyen de forma general a la cirugía.

La técnica, el momento y las pruebas previas se deciden con la veterinaria según la edad, la salud, el peso y el estilo de vida. No existe una fecha universal válida para todos los pacientes.

¿Dejará de jugar después de la castración?

El juego cambia a medida que el gato madura. Un cachorro persigue cualquier movimiento, muerde y practica habilidades con gran intensidad. Un adulto puede preferir sesiones más breves, juegos de acecho, búsqueda de comida o juguetes con movimientos menos frenéticos.

Como la castración suele realizarse durante la etapa juvenil, ambos cambios coinciden y es fácil atribuir la maduración a la cirugía. Un gato sano debería seguir mostrando curiosidad y momentos de juego después de recuperarse.

Si deja de jugar de golpe, se esconde, rechaza comida o evita moverse, puede tener dolor o una complicación y necesita consulta. Durante el posoperatorio se limita la actividad el tiempo indicado, pero esa reducción debe ser temporal.

Apetito y riesgo de ganar peso

Tras la castración pueden disminuir las necesidades energéticas y aumentar el apetito. Si se mantiene la misma cantidad de comida sin vigilar el peso, el gato puede acumular grasa. La obesidad no es una consecuencia inevitable de la cirugía.

Pesa la ración con báscula y controla mensualmente peso, cintura, costillas y grasa abdominal. La veterinaria puede calcular una cantidad inicial y ajustarla según la evolución. Los envases ofrecen orientaciones, pero el consumo real depende de la densidad energética del producto y del individuo.

La comida húmeda, los comederos interactivos, varias tomas pequeñas y el juego pueden mejorar hidratación, saciedad y actividad. No reduzcas de manera drástica la comida ni dejes al gato en ayuno: una pérdida rápida también puede ser peligrosa.

Marcaje con orina

La castración reduce la probabilidad y la intensidad del marcaje sexual, sobre todo si se realiza antes de que la conducta quede establecida. Sin embargo, un gato castrado todavía puede rociar superficies por estrés, conflictos territoriales, presencia de otros gatos o cambios en la casa.

Orinar fuera del arenero no siempre es marcaje. Una enfermedad urinaria, dolor, una bandeja inadecuada o el bloqueo por parte de otro gato pueden producir el mismo problema. No se castiga ni se da por resuelto solo con castrar; hace falta identificar la postura, el lugar, la cantidad y el contexto.

Si entra repetidamente en el arenero y no consigue orinar, especialmente si es macho, necesita atención veterinaria urgente.

Maullidos y conductas de celo

Las gatas en celo pueden vocalizar con intensidad, revolcarse, adoptar posturas receptivas e intentar escapar. Los machos responden a las hembras, patrullan, marcan y pueden mostrarse inquietos. Al eliminar la principal fuente de hormonas sexuales, estas conductas suelen reducirse o desaparecer.

Si una gata muestra signos de celo tiempo después de la cirugía, debe revisarse. Entre las posibles causas se encuentra tejido ovárico funcional residual, aunque hay otros diagnósticos. Los maullidos nocturnos también pueden deberse a dolor, hipertiroidismo, hipertensión o deterioro cognitivo, especialmente en gatos mayores.

Escapadas, peleas y convivencia

Buscar pareja amplía los desplazamientos y favorece peleas entre gatos, mordeduras, atropellos y pérdidas. La castración suele reducir esa motivación y parte de la agresividad ligada a la competencia sexual.

No elimina el instinto de caza ni todos los conflictos. Un gato puede defender recursos o temer a otro después de la cirugía. La convivencia depende también del espacio, las presentaciones, la distribución de areneros y la posibilidad de retirarse.

Mantener ventanas y balcones protegidos sigue siendo imprescindible. Un gato castrado también puede perseguir un pájaro, asustarse o caer.

¿Se volverá menos cariñoso o más tranquilo?

No hay una personalidad poscastración única. Algunos parecen más tranquilos porque dejan de estar impulsados por el celo; otros apenas cambian. El vínculo con las personas depende de la socialización, las experiencias, el manejo y la salud.

La inmovilidad, el aislamiento o la irritabilidad persistentes no deben celebrarse como una señal de que “se ha calmado”. Pueden indicar dolor, miedo o enfermedad. Observar el cambio respecto a su comportamiento anterior permite distinguir madurez de malestar.

Cuidados para mantenerlo activo

Ofrece juegos de caza simulada, rascadores, alturas, escondites y comida que tenga que buscar. Adapta las sesiones a la edad y termina permitiendo capturar el juguete. Las manos y los pies no deberían utilizarse como presas.

La recuperación quirúrgica necesita reposo y vigilancia de la herida según las instrucciones recibidas. Después, la actividad se reintroduce gradualmente. Controlar alimentación y movimiento desde el principio evita que el aumento de peso se normalice hasta resultar difícil de revertir.

En el episodio 22 de La Píldora Felina hablamos de qué conductas sexuales suelen reducirse con la castración, por qué el juego cambia también con la edad y cómo ajustar comida y actividad para prevenir el aumento de peso.

¿Cómo te puedo seguir ayudando?

Recursos diseñados para que tu gato viva mejor.

Más recursos en pupusito.cat →