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187. Enfermedades que SI podemos pasarle a nuestro gato

martes, 25 de junio de 2024 00:21:33

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Descripción del episodio

¿Alguna vez has pensado que puedes transmitirle tu gripe al gato? ¿Sabías que tu conjuntivitis también podría afectar a tu gatito? ¿Eres consciente de que incluso los hongos pueden pasar de humanos a gatos?

Hoy hablaremos sobre las enfermedades antropozoonóticas y cómo evitar que nuestro gato se ponga enfermo por culpa nuestra.


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✅ Notas del programa:

https://www.pupusito.cat/podcast/187-enfermedades-que-si-podemos-pasarle-a-nuestro-gato


Leer más sobre este tema

Enfermedades que las personas pueden transmitir a los gatos: riesgos reales y prevención

Cuando una persona de la familia enferma, es normal preguntarse si su gato puede contagiarse. Algunas infecciones sí cruzan de humanos a animales, un fenómeno llamado zoonosis inversa. Otras producen síntomas parecidos en las dos especies, pero sus agentes causales son distintos y no pasan de una a otra.

El riesgo depende del microorganismo, la vía de transmisión y el estado de salud del gato. No hace falta aislarse de él por cualquier resfriado; sí conviene extremar la higiene y evitar el contacto estrecho en situaciones concretas.

COVID‑19: el contagio de persona a gato está documentado

El virus SARS‑CoV‑2 puede pasar de una persona infectada a un gato, sobre todo durante un contacto cercano y prolongado. Muchos gatos infectados no muestran síntomas o presentan signos leves. La enfermedad grave es posible, pero poco frecuente.

Si tienes COVID‑19, intenta que otra persona sana se encargue de alimentar y cuidar al gato. Mientras estés enfermo, evita besarlo, compartir comida o cama y mantenerlo pegado a tu cara. Lávate las manos antes y después de atenderlo. Si no hay nadie más que pueda cuidarlo, reduce el contacto directo y sigue las recomendaciones sanitarias vigentes para personas enfermas.

No se debe poner una mascarilla al gato ni limpiarle el pelo con alcohol, lejía o desinfectantes. Estas prácticas pueden dañarlo. Tampoco hay pruebas de que el pelaje sea una vía importante de contagio hacia las personas.

El guion afirma que no se había visto transmisión posterior de gatos a humanos. La formulación actual necesita precisión: el riesgo de transmisión de mascotas a personas se considera bajo, aunque se han descrito episodios excepcionales. En la vida cotidiana, las personas se contagian de otras personas con mucha más frecuencia.

Si el gato presenta tos, estornudos, secreción nasal, falta de apetito o dificultad para respirar tras una exposición, consulta al veterinario por teléfono antes de llevarlo a la clínica. Esos signos también pueden deberse a enfermedades felinas mucho más habituales.

Gripe humana e infecciones respiratorias felinas

Los gatos pueden infectarse con algunos virus de influenza humana. No significa que cualquier catarro o gripe de una persona vaya a pasarle al gato. La posibilidad depende de la cepa, la exposición y la susceptibilidad del animal.

Conviene diferenciar la influenza humana de lo que suele llamarse “gripe felina”. Esta última se relaciona principalmente con el herpesvirus felino y el calicivirus felino, que se transmiten entre gatos y no son los virus de la gripe humana.

Si tienes fiebre, tos o estornudos, evita toser cerca de la cara del gato, lávate las manos y no compartas utensilios. Estas medidas son razonables aunque no se conozca todavía el agente que te causa la infección.

Un gato con respiración trabajosa, debilidad intensa o que deja de comer necesita valoración veterinaria. No le administres antigripales humanos: muchos son tóxicos para los gatos.

¿Puede pasar una conjuntivitis de un ojo humano al ojo del gato?

“Conjuntivitis” describe una inflamación, no un microorganismo concreto. Puede deberse a alergias, irritantes, virus o bacterias. No toda conjuntivitis humana es contagiosa para un gato y que ambas personas de la casa, humana y felina, tengan los ojos rojos no demuestra que una se la haya transmitido a la otra.

Mientras no se conozca la causa, la precaución sensata consiste en lavarse las manos después de tocarse los ojos o aplicar gotas, usar toallas individuales y no tocar los ojos del gato con manos sin lavar. Tampoco se comparten colirios: un medicamento adecuado para una persona puede ser ineficaz o dañino en el animal.

Si el gato entrecierra un ojo, tiene secreción, dolor, opacidad corneal o se frota la cara, necesita una exploración. Algunas lesiones oculares empeoran con rapidez y no deben tratarse como un simple contagio doméstico.

Tiña: un hongo que sí puede circular entre personas y gatos

La dermatofitosis, conocida como tiña, es una infección cutánea causada por hongos. Puede transmitirse por contacto con piel o pelo afectados y por objetos contaminados, como mantas o cepillos. La dirección más conocida es de gato a persona, pero también es posible que una persona introduzca el hongo y exponga al gato.

En humanos puede causar zonas circulares con descamación y picor. En gatos puede provocar áreas sin pelo, costras o pelos rotos, aunque algunos portadores presentan signos poco evidentes. El aspecto de la lesión no confirma el diagnóstico: hacen falta pruebas según el caso.

Si alguien de la casa tiene tiña, debe tratarse y evitar el contacto directo de la lesión con el gato. Se lavan las manos, no se comparten textiles y se limpian las superficies siguiendo las indicaciones profesionales. Si el gato desarrolla lesiones, el veterinario valorará si está infectado y cómo tratarlo.

Giardia y Cryptosporidium: importa la vía fecal-oral

Giardia y Cryptosporidium son parásitos intestinales que pueden encontrarse en personas y animales. La infección se produce al ingerir formas del parásito procedentes de heces contaminadas, a menudo a través de manos, agua, alimentos u objetos. Compartir sofá o acariciar al gato no equivale a esa vía de exposición.

La transmisión concreta entre personas y gatos no debe darse por supuesta. En Giardia existen variantes adaptadas a distintos hospedadores y el contagio entre humanos y gatos domésticos parece poco frecuente. En Cryptosporidium también hay especies y genotipos con diferente capacidad de infectar a cada huésped.

Si una persona tiene diarrea, es fundamental lavarse bien las manos con agua y jabón después de ir al baño y antes de preparar comida o manipular los cuencos del gato. Se limpian las superficies contaminadas y se evita que el animal tenga acceso a heces o agua sucia.

Si el gato presenta diarrea, su veterinario decidirá qué pruebas fecales hacen falta. No se debe desparasitar a toda la familia según un calendario fijo inventado para este episodio: el tratamiento de personas y animales depende del parásito identificado, el riesgo y las recomendaciones de sus profesionales sanitarios.

Bacterias resistentes y heridas de la piel

Algunas bacterias, incluido Staphylococcus aureus resistente a meticilina, pueden circular entre personas y mascotas durante contactos estrechos. No es un problema que deba suponerse ante una herida cualquiera, pero se ha documentado en hogares con infecciones cutáneas repetidas.

Cuando una persona tiene una lesión infectada, conviene cubrirla, lavarse las manos tras las curas y evitar que el gato la lama. No se comparten pomadas ni antibióticos. Si aparecen lesiones persistentes en el gato o infecciones recurrentes en varias personas del hogar, el médico y el veterinario pueden coordinar la investigación.

El guion menciona también estreptococos y tuberculosis. Existen situaciones específicas de transmisión entre especies, pero son mucho menos habituales en una convivencia doméstica corriente. Citarlas como posibilidades no significa que cualquier dolor de garganta o tos humana ponga al gato en riesgo.

Higiene útil sin dejar de convivir con el gato

Las medidas más eficaces son sencillas y se adaptan a la enfermedad:

  • Lávate las manos antes de manipular alimento, agua o medicación del gato, especialmente si estás enfermo.
  • Lávate las manos después de usar el baño, tocar secreciones, hacer curas y limpiar el arenero.
  • Evita besos y contacto cara a cara mientras tengas una infección respiratoria.
  • Mantén cubiertas las lesiones cutáneas y no permitas que el gato las lama.
  • Limpia textiles y superficies cuando una infección como la tiña lo requiera.
  • Pide consejo veterinario si el gato desarrolla síntomas, en vez de darle medicamentos humanos.

Que tú y tu gato enferméis a la vez puede ser coincidencia, una exposición ambiental compartida o, en ocasiones, transmisión de un agente. Solo una valoración de cada caso permite distinguirlo. La prevención no exige apartar al gato de la familia de forma permanente: exige conocer la vía de contagio y cortar esa vía con medidas proporcionadas.

En el episodio 187 de La Píldora Felina hablamos de qué infecciones pueden pasar de personas a gatos, desde el COVID‑19 y algunos virus de la gripe hasta la tiña y ciertas bacterias, y cómo reducir el riesgo con higiene y atención veterinaria cuando aparecen síntomas.

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