182. Enfermedades que SI nos puede pasar nuestro gato
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Descripción del episodio
¿Te has preguntado alguna vez qué enfermedades podrías contraer de tu gato y cómo prevenirlas ¿Sabías que tu gatito podría estar transmitiéndote enfermedades sin que lo sepas? ¿Sabes cómo proteger a tu familia y a ti mismo de las enfermedades que tu gato podría estar llevando?
Hoy hablaremos sobre las enfermedades que NUESTROS GATOS nos pueden pasar a nosotros y cómo evitar que nos pongamos enfermos tanto nosotros como ellos
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✅ Notas del programa:
https://www.pupusito.cat/podcast/182-enfermedades-que-si-nos-puede-pasar-nuestro-gato
En este episodio del podcast, tu veterinaria felina Esther Mercadé, te hablo sobre las enfermedades que nuestros adorados gatos 🐱 pueden transmitirnos. Comienzo con una discusión sobre la toxoplasmosis, explicando cómo puedes prevenirla mediante la alimentación 🍲 y la limpieza 🧼 adecuada de la caja de arena.
También te cuento sobre la enfermedad por arañazo de gato 🐾, una condición transmitida por las pulgas. Hablo sobre cómo puedes proteger a tu gato y a ti mismo manteniendo a raya las pulgas y limpiándote las manos después de manejar a tu gato.
La tiña, una infección por hongos 🍄 que puede afectar la piel, el cabello y las uñas, es otro tema que cubro. Te doy algunos consejos de prevención y te envío a mi curso sobre la piel y el pelaje para más información.
Finalmente, abordo el tema de la rabia, una enfermedad grave que afecta al sistema nervioso central. Hablo de cómo una vacunación anual puede proteger a tu gato y a ti de esta enfermedad.
No olvides que mantener a tu gato saludable también te ayuda a mantener a ti y a tu familia saludables. 🏡💕 Así que únete a mí en este episodio y aprende cómo cuidarte a ti mismo y a tu gato. 🎧👩⚕️
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Enfermedades que pueden transmitir los gatos a las personas: cuatro ejemplos y cómo prevenirlas
¿Puede un gato transmitir una enfermedad a su familia? Sí, algunas infecciones pueden pasar de animales a personas, pero convivir con un gato no significa estar en peligro constante. Lo útil es conocer las vías de transmisión y actuar sobre ellas: cuidar la salud del animal, controlar los parásitos, limpiar el arenero y atender las mordeduras o lesiones sospechosas. En este episodio, Esther Mercadé se centra en cuatro ejemplos: toxoplasmosis, enfermedad por arañazo de gato, tiña y rabia.
Estas enfermedades no se transmiten igual. Saber qué ocurrió ayuda a proteger a las personas y a tratar al animal cuando lo necesita.
Toxoplasmosis: el gato no es la única fuente de infección
La toxoplasmosis está causada por el parásito Toxoplasma gondii. Los gatos pueden infectarse al comer presas o carne cruda contaminada y, durante un periodo, eliminar el parásito en las heces. Una persona podría infectarse si ingiere accidentalmente material contaminado después de manipular el arenero sin una higiene adecuada. Acariciar al gato no equivale a contraer toxoplasmosis.
Además, existen otras vías de exposición, como la carne poco cocinada, determinados alimentos contaminados o la tierra. Centrar toda la atención en el gato y descuidar la seguridad alimentaria deja fuera una parte importante de la prevención. Limpiar el arenero a diario reduce el riesgo, porque el parásito necesita tiempo en el ambiente para volverse infeccioso. Después, hay que lavarse bien las manos. También conviene lavar frutas y verduras, cocinar adecuadamente la carne y usar guantes al trabajar con tierra.
Durante el embarazo, la infección puede tener consecuencias importantes para el bebé. Si estás embarazada o tienes las defensas bajas, pide a otra persona que limpie el arenero si es posible. Si te toca hacerlo, utiliza guantes y lávate las manos al terminar. Consulta con tu profesional sanitario tus circunstancias y las pruebas que correspondan. No hace falta apartar ni abandonar al gato por un embarazo.
Para reducir la exposición del propio gato, evita ofrecerle carne cruda y limita la caza. La recomendación debe adaptarse a su forma de vida: un gato de interior alimentado con comida completa no tiene el mismo nivel de exposición que uno que captura presas.
Enfermedad por arañazo de gato: qué tienen que ver las pulgas
La enfermedad por arañazo de gato está causada por la bacteria Bartonella henselae. Las pulgas intervienen en la transmisión entre gatos. Las personas se infectan sobre todo cuando un arañazo introduce material contaminado en la piel; también puede haber transmisión por mordedura o por contacto de saliva infectada con una herida abierta. No está demostrado que la picadura de una pulga transmita directamente esta enfermedad a las personas, un matiz importante respecto a algunas explicaciones simplificadas.
En una persona pueden aparecer una pequeña lesión en la zona del arañazo, fiebre y ganglios dolorosos días o semanas después. Si sucede, explica al médico que hubo contacto con un gato. Las personas con inmunosupresión requieren especial precaución, porque algunas infecciones pueden ser más graves.
Para prevenirla, habla con tu veterinario sobre un control antipulgas adecuado para tu gato y para todos los animales del hogar cuando corresponda. Evita los juegos bruscos con manos y pies, y no castigues al gato si araña: es mejor reducir situaciones que le hacen defenderse. Lava de inmediato cualquier arañazo o mordedura con agua y jabón.
Una mordedura de gato merece atención particular aunque la mascota esté sana y no tenga pulgas. Puede infectarse por otras bacterias de la boca. Consulta sin demora si la piel se ha perforado, la lesión está en la mano, hay dolor o hinchazón, o perteneces a un grupo de mayor riesgo. Lavarse ayuda, pero no garantiza que una herida profunda no se infecte.
Tiña: una infección de la piel que puede circular por la casa
La tiña o dermatofitosis está causada por hongos que afectan a la piel y el pelo. Puede transmitirse por contacto con un animal infectado o con objetos y superficies contaminados. No toda zona sin pelo o lesión redonda es tiña: el diagnóstico veterinario importa antes de decidir el tratamiento o atribuir a un gato una lesión que aparece en una persona.
Si observas placas de pérdida de pelo, descamación o cambios cutáneos, pide una cita veterinaria. Algunos gatos pueden presentar signos discretos, de modo que el aspecto del pelaje por sí solo no siempre basta. Si se confirma la infección, el plan suele incluir tratamiento del animal y limpieza del entorno; el veterinario indicará cómo manejar al resto de mascotas y cuándo dejar de separar al gato afectado.
Mientras tanto, evita el contacto directo con las zonas lesionadas, lávate las manos y consulta qué textiles y superficies debes limpiar. No apliques productos desinfectantes sobre el cuerpo del gato ni uses medicación humana sin indicación veterinaria. Si tú o alguien de la familia presenta lesiones compatibles, corresponde consultar a un profesional de salud. La solución es atender ambos lados de la convivencia, no simplemente retirar al animal.
Rabia: rara en muchos contextos, pero requiere una respuesta urgente
La rabia es una infección vírica grave que se transmite principalmente a través de la saliva de un animal infectado, habitualmente mediante una mordedura. La situación epidemiológica cambia según la zona y puede variar con el tiempo. Por eso, una mordedura de un animal desconocido, sospechoso o procedente de un área de riesgo debe valorarse de inmediato por personal sanitario. No esperes a que aparezcan síntomas.
En el caso de un gato, la prevención incluye evitar contactos con animales potencialmente infectados y seguir las indicaciones de vacunación que correspondan a su lugar de residencia, viajes y riesgo de exposición. No es correcto dar por hecho que todos los gatos necesitan la misma pauta anual en cualquier territorio: la normativa y las recomendaciones pueden diferir.
Tras una mordedura o un arañazo con posible contacto con saliva, lava la herida con agua y jabón y solicita atención médica urgente para que se evalúe el riesgo, la necesidad de profilaxis y las medidas de salud pública. Si el animal es tuyo, informa de su estado y de su historial de vacunación; no tomes decisiones por tu cuenta sobre observarlo o dar por descartada la enfermedad.
Una prevención que cuida a toda la familia
La higiene cotidiana suele ser más útil que el miedo. Retira las heces del arenero cada día y lávate las manos después; mantén al día la atención veterinaria y el control de pulgas; consulta las lesiones de piel; y no minimices las mordeduras. Los niños necesitan supervisión para aprender a interactuar sin provocar arañazos y para avisar si se hacen una herida.
Si alguien de la casa está embarazada o tiene las defensas bajas, conviene revisar las precauciones con sus profesionales sanitarios y con el veterinario del gato. Prevenir una zoonosis no exige romper el vínculo con el animal: exige reconocer los riesgos reales y dar a cada problema la atención que necesita.
En el episodio 182 de La Píldora Felina hablamos de cómo pueden transmitirse la toxoplasmosis, la enfermedad por arañazo de gato, la tiña y la rabia, y qué medidas protegen tanto al gato como a su familia.
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