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103. Crudités para gatos, RIESGOS y beneficios de la alimentación cruda

miércoles, 28 de febrero de 2024 00:18:01

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Descripción del episodio

¿Sabes que hay una tendencia a alimentar a los gatos con comida cruda? ¿Crees que esto es beneficioso para ellos o puedes ser más bien un riesgo para su salud e incluso para la nuestra?

Hoy hablaremos sobre la comida cruda para gatos y veremos en qué tenemos que ir con especial cuidado para evitar que tanto tu gato como tu tengáis parásitos intestinales

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✅ Notas del programa:

https://www.pupusito.cat/podcast/103-crudites-para-gatos-riesgos-y-beneficios-de-la-alimentacion-cruda


¿Has oído hablar de la tendencia de alimentar a nuestros felinos con comida cruda? ¿Beneficioso, riesgoso, o ambos? 🤔

En este episodio, tu veterinaria felina, Esther Mercadé, profundiza en el tema 🐱🍖 Una dieta cruda puede ser rica en proteínas, baja en carbohidratos y deliciosa para tu gato. ¿Pero qué pasa con los riesgos? 🥩🦴

Esther Mercadé te lleva a través de los peligros potenciales, desde problemas nutricionales hasta contagio de bacterias y parásitos. 🦠🐛

Además, la comida cruda puede ser más complicada de almacenar y transportar 🏠💼

¿Y qué pasa si le das a tu gato una pechuga de pollo con piel y todo? Podrías estar en un espectáculo muy interesante! 🍗😺

Pero no olvides los posibles riesgos de una obstrucción ósea. Esther te lleva a través de todo esto y más en este episodio.

¿Interesado? ¡Escucha ahora! 🎧😸

Leer más sobre este tema

Alimentación cruda para gatos: riesgos y posibles beneficios

Las dietas crudas para gatos intentan aproximarse a una alimentación basada en presas mediante carne, vísceras, huesos y otros ingredientes sin tratamiento térmico. Que un alimento parezca «natural» no garantiza que sea completo, seguro ni adecuado para un animal concreto.

Antes de elegir este tipo de dieta hay que valorar dos planos distintos: su formulación nutricional y el riesgo microbiológico. Una receta puede tener ingredientes de buena calidad y aun así ser desequilibrada o estar contaminada. Las consecuencias pueden afectar al gato y también a las personas que conviven con él.

Qué se considera comida cruda para gatos

Una dieta cruda contiene ingredientes que no se han cocinado a una temperatura capaz de destruir microorganismos. Puede ser casera o comercial, fresca, refrigerada, congelada o liofilizada. «Congelada» no significa «cocinada» ni garantiza que esté libre de bacterias y parásitos.

La temperatura a la que se sirve es una cuestión diferente. Un alimento frío puede ser cocinado y uno templado puede continuar crudo. Para algunos gatos resulta más apetecible ofrecer la comida húmeda a temperatura ambiente o ligeramente templada, pero eso no elimina los riesgos de una carne sin tratamiento térmico.

Beneficios que se atribuyen a las dietas crudas

Sus defensores suelen destacar un contenido alto en proteína, pocos carbohidratos, una mayor palatabilidad y la oportunidad de masticar. Sin embargo, estas características no pertenecen en exclusiva a la comida cruda. Existen dietas cocinadas completas con perfiles nutricionales diversos.

Morder y manipular trozos de alimento puede aportar actividad, pero no debe asumirse que limpia los dientes de forma suficiente. La prevención de la enfermedad periodontal requiere revisiones, higiene dental adaptada y productos con eficacia demostrada. Los huesos pueden fracturar dientes, producir estreñimiento o causar lesiones y obstrucciones digestivas.

Tampoco existe una ventaja automática por imitar una presa. Un gato doméstico necesita una dieta completa y equilibrada, no solo ingredientes que recuerden a los que encontraría en la naturaleza.

Riesgo de desequilibrios nutricionales

La carne sola no cubre todas las necesidades de un gato. Una receta casera puede aportar cantidades inadecuadas de calcio, fósforo, vitaminas, ácidos grasos, taurina y otros nutrientes. Los excesos también causan problemas y pueden ser especialmente graves durante el crecimiento, la gestación o en gatos con enfermedades.

Añadir vísceras, huesos o suplementos sin un cálculo profesional no convierte automáticamente la mezcla en completa. Si se desea preparar comida en casa, la receta debería formularla un veterinario especializado en nutrición y seguirse sin sustituciones improvisadas.

En los productos comerciales conviene comprobar que estén etiquetados como alimento completo para la etapa vital correspondiente. Un producto complementario puede utilizarse en pequeñas cantidades, pero no debería convertirse en la dieta principal.

Bacterias presentes en la carne cruda

La carne cruda puede contener bacterias como Salmonella, Escherichia coli, Campylobacter o Listeria. El gato puede enfermar o eliminar microorganismos en la saliva y las heces aunque no muestre síntomas. Esto contamina platos, suelos, superficies y manos.

El riesgo doméstico es mayor si viven niños pequeños, personas mayores, embarazadas o personas inmunodeprimidas. También merecen especial protección los propios gatos muy jóvenes, mayores, enfermos o con las defensas alteradas.

Congelar reduce algunos riesgos, pero no destruye de forma fiable todas las bacterias. Descongelar a temperatura ambiente permite que se multipliquen. La carne debe manipularse con higiene estricta y no puede dejarse horas en el plato.

Parásitos y congelación

La carne y el pescado pueden transmitir distintos parásitos dependiendo de la especie animal, el origen y las condiciones de producción. Entre los riesgos se incluyen Toxoplasma, tenias, Trichinella y Anisakis en determinados alimentos.

La congelación correcta puede inactivar algunos parásitos, pero el tiempo y la temperatura necesarios varían. Un congelador doméstico y una pauta genérica no garantizan la seguridad de cualquier ingrediente. Además, congelar no corrige una formulación desequilibrada ni elimina toxinas bacterianas ya presentes.

Riesgos de ofrecer huesos

Los huesos cocinados pueden astillarse y nunca deberían ofrecerse. Los crudos tampoco están exentos de peligro: pueden romper dientes, atascarse en el esófago, provocar estreñimiento, perforar el aparato digestivo o causar una obstrucción.

Si el gato babea, intenta tragar repetidamente, vomita, tiene dolor abdominal o deja de defecar después de comer un hueso, necesita atención veterinaria urgente. No hay que provocar el vómito ni tirar de un fragmento que sobresalga.

Cómo reducir riesgos si se elige una dieta cruda

La opción más segura desde el punto de vista microbiológico es una dieta completa sometida a un tratamiento térmico adecuado. Si aun así se contempla una dieta cruda, debe hablarse antes con el veterinario y evitarse en hogares o animales especialmente vulnerables.

Las medidas básicas incluyen mantener la cadena de frío, descongelar dentro de la nevera, separar utensilios, lavar manos y superficies y retirar las sobras con rapidez. Los recipientes deben limpiarse después de cada uso. No hay que lavar carne cruda bajo el grifo, porque las salpicaduras pueden dispersar microorganismos.

También conviene programar controles de peso y salud, vigilar las heces y revisar periódicamente la receta. Un cambio de ingredientes puede modificar por completo el aporte nutricional.

Comparar riesgos y beneficios exige algo más que decidir si la dieta parece apetitosa o natural. La seguridad de las personas, la composición completa y las necesidades del gato deben ocupar el centro de la decisión.

En el episodio 103 de La Píldora Felina hablamos de qué se considera alimentación cruda, qué beneficios se le atribuyen y qué riesgos nutricionales, bacterianos, parasitarios y físicos puede tener para el gato y su familia.

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