766. MALOCLUSIONES de la boca de los gatos
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DescripciĂłn del episodio
đź’™ ÂżAlguna vez has visto que tu gato hace movimientos raros con la boca al comer, como si “masticara el aire”, como si le molestara algo… y tĂş no sabes si es una manĂa o una alarma?
🧡 ¿Y si te dijera que muchas veces esas “cosas raras” son la única manera que tiene tu gato de decirte: me duele?
🩵 ÂżQuĂ© señales son “voy a vigilar unos dĂas” y cuáles son “pide cita ya” para ir al veterinario?
Hoy hablaremos sobre maloclusiones y dolor oral en gatos y te ayudaré a saber cuándo es momento de ir al veterinario sin esperar a que empeore.
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Una maloclusiĂłn aparece cuando los dientes no encajan correctamente al cerrar la boca. Puede deberse a la forma o longitud de la mandĂbula, a un diente girado, a una pieza que no ha salido bien, a un traumatismo o a cambios adquiridos por una enfermedad oral. No es un problema meramente estĂ©tico: si un diente roza el paladar, lesiona la encĂa o choca con otra pieza, puede causar heridas y dolor.
Algunas maloclusiones leves solo necesitan seguimiento. Otras requieren tratamiento para conseguir una mordida funcional y sin dolor. La decisiĂłn depende de una exploraciĂłn veterinaria completa y, cuando sea necesario, de radiografĂas dentales.
Señales de dolor oral al comer
Los gatos pueden seguir comiendo aunque les duela la boca. A veces el primer indicio no es que rechacen el alimento, sino un gesto pequeño y repetido:
- Se acercan al plato con ganas, pero se detienen antes de comer.
- Cogen una croqueta y la dejan caer varias veces.
- Mastican siempre por el mismo lado.
- Hacen movimientos como si masticaran el aire.
- Abren y cierran la boca de una forma extraña después de tragar.
- Comen más despacio o con menos entusiasmo.
- Babean, hacen ruidos con la boca o se frotan la cara después de comer.
- Prefieren una textura distinta o se esconden para comer.
- Se muestran irritables cuando se acercan al plato o se les toca la cara.
Dejar caer la comida, masticar de un solo lado o tardar mucho más en comer son signos compatibles con dolor oral. No indican por sà solos cuál es la causa. Una resorción dental, la enfermedad periodontal, una fractura, la gingivoestomatitis o una masa oral pueden producir conductas parecidas.
¿Cuándo se puede observar y cuándo hay que pedir cita?
Si el gesto ha ocurrido una sola vez y el gato come, bebe y se comporta como siempre, puedes observar si se repite. Comprueba si hay babeo, sangrado, mal olor, pĂ©rdida de peso o cambios en su forma de comer. Grabar un vĂdeo breve y con buena luz puede resultar Ăştil, porque quizá no reproduzca la conducta durante la consulta.
Pide cita si durante varios dĂas:
- Mastica de un lado o deja caer el alimento.
- Hace movimientos extraños con la boca al comer.
- Se acerca con apetito y después se retira.
- Se frota la cara o se lava de forma insistente tras las comidas.
- Come menos, más despacio o cambia bruscamente de textura.
- Reacciona con irritaciĂłn alrededor de la comida.
Que acepte alimento húmedo no demuestra que la boca no le duela. Tampoco lo descarta que siga comiendo pienso. Un gato puede adaptar cómo mastica y continuar alimentándose a pesar del dolor.
Señales que necesitan atención rápida
Contacta con el veterinario sin esperar si el gato deja de comer o ingiere una cantidad mĂnima, grita al masticar, sangra, presenta una inflamaciĂłn visible o no puede cerrar bien la boca. TambiĂ©n requieren atenciĂłn un mal olor intenso de apariciĂłn repentina, una mandĂbula en posiciĂłn anormal, dolor marcado al tocar la cara o apatĂa.
Un gato que no come puede deteriorarse con rapidez y corre riesgo de desarrollar lipidosis hepática. No esperes varios dĂas para comprobar si se le pasa ni intentes resolver la falta de ingesta cambiando de alimento continuamente.
Una caĂda, una pelea o un golpe reciente tambiĂ©n justifican consultar, sobre todo si la forma de cerrar la boca ha cambiado o parece que la mandĂbula no encaja.
Por qué a veces no se ve el problema a simple vista
Una mirada rápida a la boca de un gato despierto no siempre permite detectar la causa. El dolor hace que muchos animales no toleren una exploraciĂłn completa, y parte de cada diente está oculta bajo la encĂa.
La evaluaciĂłn puede empezar con el gato consciente, pero para revisar cada pieza, sondar alrededor de los dientes y obtener radiografĂas suele ser necesaria la anestesia. Esto permite buscar lesiones que no se aprecian desde fuera y evaluar la mordida sin forzar a un animal dolorido.
Las radiografĂas dentales pueden mostrar raĂces dañadas, resorciones, dientes incluidos y otros problemas invisibles en la corona. Que no se observe una lesiĂłn durante una revisiĂłn superficial no permite descartar dolor dental.
CĂłmo preparar la visita veterinaria
Lleva un vĂdeo del momento en que aparece la conducta, sin sujetar ni agobiar al gato. Anota desde cuándo ocurre, con quĂ© alimentos sucede y si ha perdido peso. Informa tambiĂ©n sobre babeo, sangre, olor fuerte, rascado de la cara y posibles golpes o peleas.
No abras la boca por la fuerza ni manipules un diente que parece desplazado. Tampoco le des analgésicos humanos: varios medicamentos de uso habitual en personas son tóxicos para los gatos.
El tratamiento no siempre implica cirugĂa. Una maloclusiĂłn que no causa contacto traumático puede vigilarse, mientras que otra que lesiona tejidos o impide una funciĂłn normal puede requerir intervenciĂłn. El objetivo veterinario es conseguir una boca funcional y sin dolor, no corregirla por motivos cosmĂ©ticos.
En el episodio 766 de La PĂldora Felina hablamos de cĂłmo reconocer los gestos que pueden indicar dolor oral, cuándo una conducta aislada puede observarse y quĂ© señales justifican pedir cita o acudir al veterinario sin demora.
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