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682. MIRTAZAPINA: el antidepresivo que DA HAMBRE

martes, 19 de mayo de 2026 00:23:33

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Descripción del episodio

¿Te imaginas darle un estimulante del apetito a un gato con dolor de boca y aumentarle el hambre sin poder comer?

Hoy hablaremos sobre la mirtazapina y te ayudaré a entender cuándo tiene sentido usarla y cuándo puede ser un error.


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Mirtazapina para gatos: cuándo se utiliza para estimular el apetito

La mirtazapina es un medicamento que puede estimular el apetito y ayudar en determinados cuadros de náusea. Aunque en medicina humana se conoce como antidepresivo, en gatos se utiliza con otros objetivos y siempre debe estar prescrita y controlada por un veterinario.

Que un gato vuelva a mostrar hambre no significa que la causa de su inapetencia esté resuelta. El tratamiento correcto empieza preguntando por qué ha dejado de comer.

No comer es un signo, no un diagnóstico

El apetito puede reducirse por dolor dental, náuseas, enfermedad renal, pancreatitis, fiebre, estreñimiento, estrés, efectos de medicamentos y muchas otras causas. Un estimulante puede ser útil como apoyo, pero no sustituye la exploración ni las pruebas necesarias.

En los gatos, una ingesta muy reducida requiere atención porque puede crear un círculo de náusea, debilidad y menor apetito. Los gatos con sobrepeso tienen además riesgo de lipidosis hepática si pasan varios días sin comer.

Cuándo puede ayudar la mirtazapina

El veterinario puede incluirla en el plan de gatos con:

  • enfermedad renal crónica y apetito reducido;
  • convalecencia tras cirugía, hospitalización o infección;
  • enfermedades crónicas con bajadas recurrentes de ingesta;
  • náuseas y falta de apetito tratadas de forma conjunta;
  • necesidad temporal de recuperar la ingesta mientras se corrige la causa.

Puede administrarse por distintas vías, incluida una formulación transdérmica que se aplica en el pabellón de la oreja. La dosis y el intervalo dependen de la presentación, del paciente y de enfermedades como la renal o hepática.

Por qué no debe usarse a ciegas

Si un gato tiene hambre pero el dolor de boca le impide comer, aumentar el apetito puede intensificar su frustración sin resolver el problema. Lo prioritario será controlar el dolor y tratar las lesiones dentales.

Tampoco debe retrasar la atención de un gato deshidratado, con vómitos repetidos, dolor intenso, obstrucción, apatía marcada o deterioro rápido.

Signos de náusea y dolor

La náusea no siempre produce vómitos. Puede manifestarse como:

  • acercarse al plato y alejarse;
  • relamerse o tragar repetidamente;
  • babear;
  • oler la comida sin probarla;
  • adoptar una postura encogida.

El dolor puede causar ocultamiento, irritabilidad, menor movilidad o rechazo al contacto. En la boca, observa mal aliento, alimento que cae, masticación extraña y preferencia repentina por texturas blandas.

Posibles efectos adversos

Después de administrarla pueden aparecer:

  • vocalización insistente;
  • inquietud o agitación;
  • hiperactividad;
  • conducta más demandante;
  • aumento muy marcado del apetito;
  • temblores u otros cambios neurológicos.

Contacta con el veterinario si los efectos son intensos o inesperados. No repitas una dosis antes de tiempo ni combines el medicamento con otros fármacos sin comprobar posibles interacciones.

En las formulaciones transdérmicas hay que seguir las instrucciones de manipulación, alternar las orejas cuando se indique y evitar que otras personas o animales entren en contacto con el producto.

Medidas que acompañan al tratamiento

Según la causa, también puede ayudar:

  • tratar náuseas, dolor o estreñimiento;
  • corregir deshidratación;
  • ofrecer una textura apropiada;
  • templar ligeramente la comida para aumentar su olor;
  • utilizar un plato ancho y limpio;
  • proporcionar un lugar tranquilo y sin competencia.

No fuerces alimento en la boca sin indicación: puede generar aversión y existe riesgo de aspiración.

Cuándo consultar sin esperar

Solicita atención si el gato lleva alrededor de 24 horas sin comer, ingiere cantidades mínimas, vomita, está apático o presenta dolor. Algunos pacientes necesitan valoración antes por su edad, peso o enfermedades previas.

Si ya toma mirtazapina, registra cuánto come, su conducta y cualquier efecto adverso. La respuesta debe valorarse junto con la evolución de la enfermedad de base.

Si tu gato no come, no tapes el síntoma: identifica la causa y utiliza el estimulante solo como parte del tratamiento.

En el episodio 682 de La Píldora Felina hablamos de qué es la mirtazapina, cuándo puede ayudar a recuperar el apetito de un gato y por qué no debe utilizarse sin investigar y tratar la causa de la inapetencia.

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