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656. CUSHING vs ADDISON: ¿el CORTISOL es bueno o malo?

lunes, 13 de abril de 2026 00:24:46

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Descripción del episodio

¿Te suena que a tu gato “parece que todo le sale mal en las pruebas”… pero ninguna analítica realmente encaja del todo?

Hoy hablaremos sobre Cushing y sobre Addison y te explicaré cómo diferenciarlos sin volverte loca con los síntomas


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Cushing y Addison en gatos: ¿el cortisol es bueno o malo?

El cortisol no es una hormona mala. Es necesario para responder al estrés, mantener la presión arterial, regular el metabolismo y ayudar al organismo a afrontar una enfermedad. El problema aparece cuando existe demasiado durante mucho tiempo o cuando el cuerpo no produce lo suficiente.

El síndrome de Cushing o hiperadrenocorticismo implica un exceso crónico de cortisol. La enfermedad de Addison o hipoadrenocorticismo supone una producción insuficiente. Ambas son poco frecuentes en gatos y pueden confundirse con enfermedades mucho más habituales.

El eje que controla el cortisol

Las glándulas adrenales, situadas cerca de los riñones, producen cortisol bajo las señales de la hipófisis y el cerebro. Este sistema ajusta la respuesta hormonal a las necesidades del organismo.

Una alteración en las adrenales, en la hipófisis o causada por determinados tratamientos puede romper el equilibrio. Los efectos no se limitan a una zona: afectan al metabolismo, la piel, los músculos, la glucosa, la respuesta inmune y el aparato digestivo.

Qué es el síndrome de Cushing felino

En el Cushing existe una exposición prolongada a demasiado cortisol. Puede originarse en la hipófisis, en una glándula adrenal o aparecer por el uso de corticoides administrados como medicación.

En gatos, una pista importante es una diabetes difícil de controlar, ya que el exceso de cortisol interfiere con la acción de la insulina. No todos los gatos diabéticos tienen Cushing, pero una respuesta inesperada al tratamiento puede justificar que el veterinario amplíe la investigación.

Signos compatibles con Cushing

La evolución suele ser progresiva. Entre los hallazgos posibles están:

  • Beber y orinar más.
  • Aumento del apetito.
  • Pérdida de masa muscular y debilidad.
  • Abdomen más prominente.
  • Pelo de mala calidad o alopecia.
  • Infecciones recurrentes.
  • Heridas que cicatrizan mal.
  • Diabetes resistente al tratamiento habitual.

Algunos gatos desarrollan una fragilidad cutánea llamativa: la piel se vuelve muy fina y puede desgarrarse con facilidad. Es una señal grave que requiere un manejo extremadamente cuidadoso.

Qué es la enfermedad de Addison

En el Addison las glándulas adrenales no producen suficiente cortisol y, en algunos tipos, tampoco suficiente aldosterona. Esta última participa en el equilibrio del sodio, el potasio, el agua y la presión arterial.

El origen puede estar en las propias adrenales o en el control hormonal superior. También puede producirse una insuficiencia después de retirar bruscamente corticoides usados durante tiempo prolongado.

Los corticoides nunca deben suspenderse de forma repentina sin instrucciones veterinarias. El organismo puede necesitar una reducción gradual.

Signos compatibles con Addison

El hipoadrenocorticismo puede producir episodios intermitentes que parecen una gastroenteritis y después mejoran. Los signos incluyen:

  • Apatía y debilidad.
  • Falta de apetito.
  • Vómitos o diarrea.
  • Deshidratación.
  • Pérdida de peso.
  • Temblor o colapso.

Una crisis addisoniana puede provocar shock y alteraciones graves de los electrolitos. Es una urgencia que necesita estabilización inmediata.

Diferencias orientativas entre Cushing y Addison

Aunque ningún síntoma permite diagnosticarlos en casa, pueden recordarse algunos patrones:

  • El Cushing suele causar un deterioro lento y progresivo.
  • El Addison puede producir altibajos y crisis súbitas.
  • La piel frágil y la diabetes difícil orientan más hacia Cushing.
  • Los episodios digestivos, la debilidad y el colapso pueden orientar hacia Addison.
  • El exceso y el déficit de cortisol afectan a numerosos órganos, por lo que ambos pueden parecer otras enfermedades.

Estas diferencias son solo una guía. Un gato puede no mostrar el cuadro típico, especialmente porque ambas patologías son raras en esta especie.

Por qué son difíciles de diagnosticar

Sus signos coinciden con los de enfermedad renal, hipertiroidismo, diabetes, problemas intestinales, infecciones y muchas otras alteraciones. Una analítica general puede aportar pistas, pero no confirmar por sí sola el diagnóstico.

En Cushing pueden encontrarse alteraciones de glucosa, lípidos o enzimas, además de infecciones. En algunos tipos de Addison aparecen cambios característicos de sodio y potasio, pero no están presentes en todos los casos.

El diagnóstico requiere pruebas endocrinas específicas elegidas e interpretadas por el veterinario, y a menudo pruebas de imagen para estudiar hipófisis o adrenales.

Tratamiento y seguimiento

El tratamiento depende del origen. El Cushing puede requerir medicación, cirugía en casos seleccionados y un control cuidadoso de la diabetes y otras complicaciones.

El Addison se maneja reemplazando las hormonas que faltan y vigilando los electrolitos y la respuesta clínica. Una crisis exige fluidoterapia y tratamiento hospitalario urgente.

En ambos casos, administrar demasiado o demasiado poco tratamiento puede desplazar el equilibrio en la dirección contraria. Los controles periódicos son imprescindibles y las dosis no deben modificarse por cuenta propia.

Cuándo sospechar que falta una pieza

Estas enfermedades no son la primera explicación para síntomas comunes en un gato. Se consideran especialmente cuando el conjunto no encaja, el paciente no responde como debería o aparecen combinaciones llamativas como diabetes resistente y piel muy frágil.

Ayuda proporcionar al veterinario una lista completa de medicamentos actuales y pasados, incluidos corticoides en comprimidos, inyecciones, cremas, gotas o inhaladores.

El cortisol es beneficioso cuando está en equilibrio y perjudicial cuando permanece en cualquiera de sus extremos. Cushing y Addison son raros en gatos, pero pueden explicar casos que no encajan con los diagnósticos habituales.

En el episodio 656 de La Píldora Felina hablamos de las diferencias entre Cushing y Addison en gatos, los efectos del exceso o déficit de cortisol y las pistas que orientan su diagnóstico.

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