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Imagen del episodio 59. Cuento de Navidad: Diario de un gato asesino

59. Cuento de Navidad: Diario de un gato asesino

lunes, 25 de diciembre de 2023 00:33:03

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Descripción del episodio

¿Has pensado alguna vez que tu gato hace cosas que no son de gatos?

¿No tienes claro si en realidad es un perro disfrazado?

¿Te gustan los cuentos?

Hoy hablaremos de un gato que tiene MUY claro que es un gato pero su família no lo tiene tan claro.

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Título del libro: Diario de un gato asesino

Autora: Anne Fine

Ilustrador: Alexandre Reverdin

Editorial: Blackie Books

Colección: Huesitos Este cuento lo descubrí en la librería El Soterrani

👉 aquí: https://maps.app.goo.gl/raXjegFzqg98662A8 🌐 esta es su web: https://www.elsoterranillibreria.cat

📚 el libro es este: https://www.elsoterranillibreria.cat/infantil-castella/3822-diario-de-un-gato-asesino.html


Y en la editorial podéis encontrar más información de la autora: https://blackiebooks.org


FELIZ NAVIDAD!!!!!! 🎁✨💙

Leer más sobre este tema

Tu gato no es una persona ni un perro: aprende a quererlo como gato

Un gato puede recibirte en la puerta, seguirte por toda la casa o aprender rutinas que parecen casi humanas. También puede jugar, buscar contacto y mostrar una cercanía que algunas personas asocian con los perros. Sin embargo, interpretar todo lo que hace desde nuestra perspectiva puede llevarnos a exigirle comportamientos que no corresponden a su especie.

Comprender que tu compañero es un gato permite cuidarlo de acuerdo con sus necesidades reales, incluso cuando su conducta resulta desconcertante, cómica o incómoda para nosotros.

El riesgo de interpretar a un gato como si fuera una persona

Los humanos tendemos a explicar la conducta animal mediante emociones e intenciones humanas. Si el gato tira un objeto, podemos pensar que quiere fastidiarnos. Si orina fuera del arenero, podemos verlo como una venganza. Si se aleja después de una caricia, quizá creemos que ha dejado de querernos.

Estas interpretaciones pueden hacernos responder con enfado o castigos. El problema es que el gato no comprende esa reacción como una lección sobre lo ocurrido. Puede asociarla con nuestra presencia y sentirse menos seguro, mientras la causa original de la conducta continúa sin resolverse.

Ante un cambio conviene observar qué ocurrió antes, qué consiguió el gato después y si puede existir una causa médica, ambiental o emocional. Una conducta molesta no es una prueba de maldad ni una provocación personal.

Tu gato tampoco es un perro pequeño

Gatos y perros pueden crear vínculos profundos con las personas, pero se comunican y gestionan el entorno de manera diferente. Muchos gatos necesitan controlar la distancia, acercarse por iniciativa propia y disponer de una salida cuando una interacción les incomoda.

Un gato que no acude cuando lo llamas no está desobedeciendo necesariamente. Quizá no ha aprendido que responder tiene consecuencias agradables o en ese momento prefiere descansar. Del mismo modo, tolerar que lo cojan en brazos no significa que siempre quiera hacerlo.

Para saber cómo se siente hay que observar su cuerpo: la posición de las orejas, la tensión muscular, el movimiento de la cola, la orientación de la mirada y su intención de permanecer o marcharse. Respetar esas señales ayuda a que confíe en nosotros.

Conductas naturales que pueden parecernos desagradables

Acechar, perseguir, abalanzarse y capturar forman parte de la secuencia predatoria del gato. Aunque tenga comida disponible, puede intentar cazar insectos o pequeños animales si tiene acceso al exterior. No lo hace por crueldad ni porque esté mal alimentado: responde a una motivación propia de su especie.

En casa podemos darle salidas seguras mediante juegos con cañas, objetos que imiten presas y sesiones breves en las que pueda perseguir y atrapar. Las manos y los pies no deben utilizarse como juguetes, porque eso dificulta que aprenda dónde puede dirigir esa conducta.

Arañar también es una necesidad. Le sirve para estirarse, comunicarse y mantener las uñas. En lugar de castigarlo por usar el sofá, resulta más útil colocar rascadores estables cerca de las zonas donde ya araña y ofrecer distintas orientaciones y materiales.

Quererlo como necesita, no como imaginamos

El cariño hacia un gato se demuestra con algo más que caricias. Incluye proporcionarle recursos suficientes, atención veterinaria, descanso sin interrupciones, oportunidades de juego y capacidad de elección.

Hay gatos que disfrutan del contacto prolongado y otros que prefieren interacciones cortas. Algunos duermen encima de su persona y otros se sienten cómodos permaneciendo cerca sin tocarla. Ninguna de esas formas de relacionarse mide por sí sola la intensidad del vínculo.

También debemos aceptar que sus preferencias pueden cambiar con la edad, el dolor, una enfermedad o una modificación del entorno. Si aparece una conducta nueva o disminuyen actividades habituales como comer, jugar, saltar o asearse, conviene consultar con un equipo veterinario antes de atribuirlo al carácter.

Conocer la naturaleza felina permite sustituir las etiquetas por preguntas útiles: qué está intentando hacer, qué necesita y cómo podemos adaptar el entorno. Así dejamos de pedirle que actúe como otro animal y empezamos a convivir con el gato que realmente tenemos delante.

En el episodio 59 de La Píldora Felina hablamos de cómo reconocer la auténtica naturaleza de tu gato para interpretar mejor su comportamiento y ofrecerle los cuidados y el afecto que necesita como felino.

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