551. La ANOREXIA y la HIPOREXIA no son por enfado
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Si tu gato come menos de repente, ¿eres de las personas que esperan a ver qué pasa o te preocupas enseguida?
Hoy hablaremos sobre la anorexia y la hiporexia en gatos y te explicaré cómo reconocerlas a tiempo y qué pasos dar cuando tu gato come menos o directamente.. deja de comer.
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Anorexia e hiporexia en gatos: qué hacer si come menos
Cuando un gato deja comida en el plato o rechaza por completo una toma, no está castigando a su familia ni intentando negociar un menú mejor. La pérdida de apetito es una señal clínica que puede deberse a dolor, náuseas, estrés o múltiples enfermedades.
Detectarla pronto es especialmente importante porque los gatos pueden deteriorarse con rapidez y corren riesgo de desarrollar complicaciones metabólicas como la lipidosis hepática.
Diferencia entre hiporexia y anorexia
La hiporexia es una reducción del consumo: come menos cantidad, tarda más, deja parte de las raciones o acepta solo algunos alimentos. La anorexia es la ausencia de ingesta.
No basta con observar si se acerca al plato. Mide cuánto sirves y cuánto queda, separa al gato si convive con otros animales y anota la cantidad aproximada consumida. Un cambio en la velocidad o en su forma habitual de comer también puede ser relevante.
Por qué un gato puede perder el apetito
Entre las causas posibles están el dolor dental, las náuseas, el estreñimiento, las enfermedades digestivas, renales o hepáticas, las infecciones, una obstrucción, ciertos medicamentos y el dolor en cualquier parte del cuerpo. El estrés ambiental también puede reducir la ingesta, pero debe ser un diagnóstico después de valorar la salud.
Oler la comida y apartarse, relamerse, salivar o acercarse con hambre sin conseguir comer puede sugerir náuseas o dolor oral. Esta conducta no debe confundirse con ser “caprichoso”.
Cuándo llamar al veterinario
Contacta con una clínica el mismo día si deja de comer por completo o si la cantidad disminuye de forma progresiva. No esperes varios días ni a que aparezcan otros síntomas. Los gatitos, gatos mayores, diabéticos, enfermos o con sobrepeso necesitan una valoración aún más rápida.
Acude a urgencias si además vomita repetidamente, está muy débil, tiene dolor, dificultad respiratoria, abdomen distendido, ictericia, no puede orinar o sospechas que ha ingerido un objeto o un tóxico.
Qué puedes hacer mientras consigues atención
Registra desde cuándo come menos, qué cantidad ingiere, si bebe y cómo son la orina y las heces. Anota vómitos, medicaciones y cambios recientes en la casa. Esta información ayudará a orientar las pruebas.
Puedes ofrecer su alimento habitual ligeramente templado en un lugar tranquilo, con un plato limpio y ancho. Si convive con otros gatos, permite que coma sin competencia. Estas medidas no sustituyen la consulta ni deben retrasarla.
Qué no debes hacer
No pienses que comerá cuando tenga suficiente hambre, no le retires la comida como castigo y no cambies compulsivamente de producto durante días. Perseguirlo con el plato o introducirle comida a la fuerza puede aumentar la aversión y provocar aspiración.
Tampoco administres estimulantes del apetito, analgésicos humanos ni remedios caseros. El tratamiento depende de la causa y algunos gatos necesitan controlar las náuseas, aliviar el dolor, recibir fluidos o utilizar una sonda de alimentación de forma segura.
En el episodio 551 de La Píldora Felina hablamos de cómo reconocer la anorexia y la hiporexia en gatos, por qué no son un enfado y cuándo buscar ayuda veterinaria.
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