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421. Síndrome del ovario remanente: las gatas castradas que no lo parecen

lunes, 19 de mayo de 2025 00:21:30

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Descripción del episodio

¿Sabías que existen ovarios "fantasma" que pueden seguir funcionando después de una castración?

Hoy hablaremos sobre los maullidos de celo.. en gatas castradas y te explicaré qué tiene que ver esto con las gatas ninfómanas.

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Síndrome del ovario remanente en gatas: por qué puede haber celo tras la castración

Una gata castrada no debería volver a presentar ciclos de celo. Si meses o incluso años después maúlla de forma insistente, adopta la postura de apareamiento y atrae a los machos, una de las causas que debe investigar el equipo veterinario es el síndrome del ovario remanente.

Esta alteración aparece cuando queda tejido ovárico funcional tras una ovariectomía u ovariohisterectomía. Aunque el fragmento sea pequeño, puede producir hormonas y provocar signos reproductivos. No es una peculiaridad de carácter ni una conducta voluntaria de la gata.

Por qué puede quedar tejido ovárico

La causa más habitual es que durante la cirugía no se haya retirado todo el ovario. La anatomía, la visibilidad, el tamaño del tejido, las adherencias o una intervención técnicamente difícil pueden influir. En otros casos puede existir tejido ovárico accesorio o situado en un lugar poco común.

También se ha descrito la implantación de un fragmento desprendido durante la manipulación. Ese tejido puede desarrollar irrigación y continuar funcionando. La mayoría de los restos se localiza cerca de los pedículos ováricos, aunque no todos aparecen en el mismo punto.

Es una complicación posible, pero no una razón para renunciar a la castración. La intervención evita gestaciones y aporta beneficios de salud y manejo que deben valorarse con la veterinaria para cada gata.

Qué signos puede mostrar una gata castrada

Los signos se parecen a los de un celo normal y pueden ser intermitentes:

  • Vocalización intensa y repetitiva.
  • Inquietud, mayor demanda de contacto o frotamientos.
  • Rodar por el suelo y elevar la pelvis al tocar la zona lumbar.
  • Desviar la cola hacia un lado y mover alternativamente las patas traseras.
  • Intentos de escapar o mayor interés por los gatos del exterior.
  • Atracción de machos sin castrar.

El comportamiento por sí solo no confirma el diagnóstico. Una gata puede vocalizar, marcar o mostrarse inquieta por dolor, estrés, enfermedad urinaria, hipertiroidismo u otros problemas. Grabar un vídeo y anotar fechas, duración y frecuencia ayuda mucho durante la consulta.

Cómo se diagnostica el síndrome del ovario remanente

La historia clínica es el primer paso: fecha y tipo de cirugía, edad, aparición de los signos y patrón de repetición. Si la esterilización se realizó antes de la adopción y no hay documentación, también debe confirmarse que realmente se practicó.

La citología vaginal puede mostrar cambios compatibles con exposición a estrógenos. Las pruebas hormonales ayudan a detectar tejido ovárico funcional. La hormona antimülleriana, conocida como AMH, y la progesterona pueden analizarse en una muestra; un resultado positivo de AMH apoya la presencia de ovario, pero uno negativo no siempre descarta un remanente. En algunos casos se induce la ovulación y se mide después la progesterona siguiendo un protocolo veterinario.

La ecografía abdominal puede localizar una estructura sospechosa, especialmente cuando el tejido está activo o aumentado de tamaño. Sin embargo, un fragmento diminuto puede no ser visible. Una ecografía normal no basta por sí sola para excluir el síndrome. El equipo combina exploración, pruebas hormonales e imagen según el caso.

Tratamiento del tejido ovárico remanente

El tratamiento de elección es localizar y extirpar quirúrgicamente todo el tejido funcional. Elegir el momento apropiado puede facilitar su identificación: después de inducir la ovulación, el cuerpo lúteo puede hacer el fragmento más visible. La planificación corresponde a la cirujana, que puede recomendar pruebas previas o derivación a un centro con experiencia.

El tejido retirado se envía a histopatología para confirmar que es ovárico y valorar posibles alteraciones. Después de una extirpación completa, los signos hormonales deberían desaparecer, aunque no necesariamente lo hacen de forma instantánea.

Los fármacos para suprimir el celo no eliminan el tejido y pueden producir efectos adversos importantes. No deben utilizarse como solución casera ni repetirse sin una indicación veterinaria muy concreta. Dejar que los ciclos continúen tampoco es inocuo: la exposición hormonal puede favorecer enfermedades del muñón uterino y otros cambios en los tejidos sensibles a hormonas.

¿Se puede castrar a una gata durante el celo?

Durante el celo, el aparato reproductor puede estar más vascularizado y la cirugía puede resultar técnicamente más exigente. Algunas clínicas prefieren esperar y otras operan tras evaluar el riesgo individual. No existe una instrucción universal para cancelar siempre: consulta con el equipo que realizará la intervención y evita que la gata escape o tenga contacto con machos mientras llega la nueva fecha.

Si después de castrarla parece seguir en celo, no la castigues ni lo atribuyas a que sea especialmente sexual. Documenta los episodios y solicita una revisión. Reconocer el patrón y elegir bien las pruebas evita tanto ignorar un problema real como someterla a una nueva cirugía sin confirmación suficiente.

En el episodio 421 de La Píldora Felina hablamos de qué es el síndrome del ovario remanente, por qué una gata castrada puede mostrar signos de celo y cómo se confirma y trata esta alteración.

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