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Imagen del episodio 218. Preguntas frescas 5: pérdida de apetito

218. Preguntas frescas 5: pérdida de apetito

miércoles, 7 de agosto de 2024 00:12:55

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Descripción del episodio

¿Qué medidas puedes tomar hoy mismo para asegurarte de que tu gato mantenga una dieta saludable durante los calurosos meses de verano? ¿Sabías que el estrés puede ser una causa subestimada de la pérdida de apetito en los gatos? ¿Te gustaría aprender a identificar signos tempranos de problemas de salud en tu gato simplemente observando sus hábitos alimenticios?

Hoy responderemos vuestras preguntas y comentaremos lo importante que es conocer y cuantificar exactamente algo tan básico como la cantidad de comida que toma tu gato.


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✅ Notas del programa:

https://www.pupusito.cat/podcast/218-preguntas-frescas-5-perdida-de-apetito



En el capítulo 218 del 7 de agosto de 2024, te voy a contar sobre la pérdida de apetito en gatos 🐱. Hoy es miércoles, pero un miércoles veraniego ☀️ y durante todo el mes de agosto estaré respondiendo vuestras preguntas, ya sabéis, por escrito o por audio 🎙️.

Laura me escribió preocupada porque su gato Simba, de 7 años, ha perdido el apetito. Las causas pueden ser infinitas: desde problemas gastrointestinales hasta estrés o calor 🥵.

Le recomendé llevarlo a su veterinaria felina de confianza y recopilar datos como cuánto come, cuántos pipis y cacas hace al día y si ha habido algún cambio en su entorno 🏠.

Además, os recuerdo que en Pupusito.cat tenéis todos los cursos que necesitáis para cuidar a vuestro gato, entenderlo y hacer que viva mejor, más tiempo y más feliz 🐾. Cada mes tenemos un monográfico diferente y durante el verano podéis disfrutar de más de 120 clases disponibles 🎓.

Para asegurarme de que conozco bien a vuestro gato, podéis enviarme vuestras preguntas en Pupusito.cat/contactar ✉️. Y no olvidéis que cada mes sorteo una asesoría felina conmigo, Esther Mercadé, solo tenéis que entrar en la newsletter 📬.

La píldora felina de hoy es: "Saber la cantidad de comida que ha dejado de comer un gato inapetente puede ayudar a medir la urgencia del caso" 🍽️. Así que recordad, apuntad todo y consultad con vuestro veterinario felino de confianza para actuar con rapidez 🏥.

Espero que os guste el capítulo y que os animéis a escuchar cada día, porque cada día hay un episodio con trucos, consejos y recomendaciones para cuidar a vuestro compañero de vida 🐾. ¡Nos vemos mañana con más respuestas a vuestras preguntas!

Un abrazo, un toquecito de nariz y nos vemos en el siguiente capítulo

Leer más sobre este tema

Qué hacer cuando un gato pierde el apetito

Que un gato coma menos durante unos días no debería normalizarse como una simple manía. Puede rechazar la comida por calor, estrés o un cambio de dieta, pero también por dolor, náuseas, fiebre, enfermedad dental, estreñimiento, obstrucción o un problema renal, hepático o digestivo. La pérdida de apetito es un signo, no un diagnóstico.

Además, esperar tiene un riesgo particular en esta especie. Un gato que ingiere muy pocas calorías puede desarrollar alteraciones metabólicas y, sobre todo si tiene sobrepeso, una lipidosis hepática potencialmente mortal. Detectar cuánto ha dejado de comer y desde cuándo ayuda a decidir la urgencia.

Inapetencia no siempre significa comer cero

La anorexia es la ausencia completa de ingesta; la hiporexia describe que el gato come menos de lo habitual. En casa, la segunda puede pasar inadvertida: se acerca al plato, da unos bocados y se va, solo acepta premios o lame la salsa sin consumir la parte sólida.

También existe la falsa impresión de apetito cuando varios gatos comparten comederos. Ver el cuenco vacío no demuestra quién ha comido. Separarlos durante las comidas, utilizar raciones pesadas o recurrir a comederos de acceso individual permite conocer la ingesta de cada uno.

No basta con anotar que ha comido «un poco». Pesa la cantidad ofrecida y la sobrante, registra el alimento exacto y apunta los extras. Compara con su consumo normal, no solo con la ración orientativa del envase.

Cuándo contactar con el veterinario

Un gato adulto que no ha comido adecuadamente durante 24 horas necesita atención veterinaria. No es recomendable esperar varios días para ver si recupera el apetito. En gatitos, gatos mayores, diabéticos, animales con sobrepeso o pacientes con enfermedades previas, conviene consultar antes.

La valoración debe ser inmediata si la inapetencia se acompaña de dificultad respiratoria, debilidad intensa, colapso, encías pálidas o amarillentas, abdomen distendido o doloroso, vómitos repetidos, sangre, posible intoxicación o incapacidad para orinar. Un gato que entra en el arenero, se esfuerza y no produce orina puede sufrir una obstrucción urinaria.

También merece una cita rápida si come cada vez menos, pierde peso, se esconde, babea, mastica de un lado, deja caer comida, tiene mal aliento, bebe u orina más o cambia sus deposiciones. Los gatos suelen ocultar el malestar, de modo que una alteración discreta puede ser la pista principal.

Causas físicas frecuentes

El dolor dental puede permitir que el gato conserve interés por la comida, pero le impida masticar. Se acerca, olfatea, intenta comer y retrocede. Las lesiones de reabsorción, la gingivitis y otros problemas orales no siempre son visibles sin una exploración completa.

Náuseas y enfermedades gastrointestinales pueden causar lamido de labios, salivación, degluciones repetidas, vómitos o postura encorvada. Pancreatitis, enfermedad intestinal, estreñimiento y cuerpos extraños son algunas posibilidades. La ausencia de vómitos no descarta náuseas ni una obstrucción.

Enfermedad renal, infección, alteraciones hepáticas, diabetes descompensada, cáncer y dolor musculoesquelético también pueden reducir la ingesta. Un gato con artrosis quizá tenga hambre, pero evita saltar hasta el comedero o le cuesta mantener la postura para comer.

Los problemas respiratorios interfieren con el olfato, esencial para reconocer el alimento. La congestión nasal puede disminuir el interés, pero respirar con la boca abierta o realizar esfuerzo respiratorio es una urgencia y no debe manejarse con trucos caseros.

Estrés, calor y cambios ambientales

Mudanzas, obras, visitas, ruidos, una nueva mascota o el bloqueo de recursos por otro gato pueden alterar la alimentación. El estrés es una causa posible, pero no debe utilizarse para descartar enfermedad sin una evaluación adecuada.

Durante una ola de calor algunos gatos reducen la actividad y modifican sus horarios de comida. Aun así, una caída importante o progresiva del consumo no es normal. Facilita zonas frescas, agua limpia y comidas en las horas menos calurosas, y mide la ingesta.

Revisa qué ocurrió antes del cambio: un alimento nuevo, un envase recién abierto, medicación, vacunación, anestesia, viaje, caída o conflicto. Comprueba también la fecha, el olor, la textura y la conservación de la comida. Si varios animales rechazan el mismo lote, retíralo y guarda el envase para identificarlo.

Qué datos ayudan en la consulta

Antes de acudir, reúne información concreta:

  • Hora de la última comida normal y cantidad consumida desde entonces.
  • Marca, variedad, textura y lote de todos los alimentos ofrecidos.
  • Número y aspecto aproximado de micciones y deposiciones.
  • Vómitos, diarrea, arcadas, babeo o dificultad para masticar.
  • Cambios de peso, sed, actividad, respiración, movilidad y conducta.
  • Medicamentos, suplementos y posibles accesos a plantas, hilos o tóxicos.
  • Cambios recientes en casa o en la relación con otros animales.

Un vídeo de cómo se acerca al plato, mastica o camina puede aportar información. No retrases la cita para completar un registro perfecto; los datos deben acelerar la atención, no posponerla.

Cómo ofrecer comida mientras recibes indicaciones

Si el gato está estable y el veterinario considera apropiado intentar estimular la ingesta en casa, ofrece pequeñas cantidades de un alimento completo que ya conozca. La comida húmeda ligeramente templada puede liberar más aroma. Comprueba siempre la temperatura antes de servirla.

Utiliza un plato limpio, ancho y poco profundo en una zona tranquila, separado del arenero y de otros animales. Retira el alimento húmedo después de un tiempo razonable para que no se reseque ni se estropee. Varias porciones pequeñas suelen resultar menos abrumadoras que un plato lleno.

No presentes una sucesión interminable de sabores alrededor de un gato con náuseas. Puede asociar esos alimentos al malestar y desarrollar aversión. Si se aparta, saliva o gira la cabeza, retira el plato y comunica esa reacción al veterinario.

Evitar la alimentación forzada sin supervisión

Untar comida en las patas o la cara obliga al gato a lamerse y puede aumentar el estrés y la aversión. Introducir alimento o agua con jeringa en un animal que se resiste también conlleva riesgo de aspiración.

Los estimulantes del apetito no sustituyen el diagnóstico ni garantizan una ingesta suficiente. Náuseas, dolor, deshidratación y enfermedad subyacente necesitan tratamiento. Si el gato no puede cubrir sus necesidades, el veterinario puede recomendar soporte nutricional mediante una sonda, una herramienta que permite alimentarlo de forma controlada mientras se trata la causa.

No administres medicamentos humanos ni uses alimentos peligrosos para «abrirle el apetito». Cebolla, ajo, alcohol, chocolate y otros productos cotidianos pueden ser tóxicos. Tampoco cambies una dieta terapéutica sin consultar si el gato tiene enfermedad renal, urinaria, diabetes o alergias alimentarias.

La lipidosis hepática no exige esperar muchos días

Cuando el organismo moviliza grandes cantidades de grasa por falta de energía, el hígado felino puede quedar sobrecargado. Los gatos con sobrepeso presentan un riesgo especial, pero ningún gato debería pasar días sin nutrirse.

La lipidosis puede causar pérdida marcada de peso, apatía, vómitos, salivación y color amarillo en ojos, encías o piel. Su tratamiento requiere corregir problemas de hidratación y electrolitos, aportar nutrición suficiente y buscar la enfermedad que inició la inapetencia.

La actuación temprana evita que un signo inicialmente discreto se transforme en un círculo de náuseas, debilidad y menor consumo. Saber cuánto comía antes, medir lo que come ahora y pedir ayuda a tiempo son las medidas más útiles que puede tomar la familia.

En el episodio 218 de La Píldora Felina hablamos de por qué un gato puede perder el apetito, cómo cuantificar lo que deja de comer y cuándo necesita una valoración veterinaria urgente.

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