194. Glosario de verano: Criptorquidia
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¿Sabías que la criptorquidia puede confundir a los dueños de gatos sobre el sexo de sus compañeros? ¿Te gustaría aprender cómo identificar y tratar una condición que puede afectar la salud de tu gato a largo plazo? ¿Quieres descubrir por qué es crucial revisar los testículos de los gatitos machos en sus primeras semanas de vida?
Hoy hablaremos sobre la criptorquidia, y lo habitual que es confundir los gatitos machos con las hembras cuando son pequeños
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Criptorquidia en gatos: qué ocurre cuando un testículo no desciende
La criptorquidia es la falta de descenso de uno o ambos testículos hasta el escroto. El testículo retenido puede quedarse dentro del abdomen, en el canal inguinal o bajo la piel de la ingle. Aunque no se vea desde fuera, continúa produciendo testosterona y debe localizarse y extraerse mediante cirugía.
Es una alteración poco frecuente en gatos, con estimaciones inferiores al 2–4 %. La presentación unilateral, con un testículo en el escroto y otro retenido, es más habitual que la bilateral.
Cuándo deberían palparse los testículos de un gatito
Los testículos felinos son muy pequeños y pueden resultar difíciles de palpar durante las primeras revisiones. Algunas referencias indican que ya deberían encontrarse en el escroto al nacer; en la práctica clínica se valora su presencia durante el crecimiento y la criptorquidia puede sospecharse si siguen sin palparse entre los dos y cuatro meses.
En algunos gatos el descenso ocurre más tarde, pero es raro después de los seis meses. Esperar indefinidamente no hace que un testículo abdominal termine apareciendo y puede retrasar la planificación quirúrgica.
La revisión debe realizarla un veterinario. Apretar la ingle o el abdomen en casa no ayuda a encontrarlo y puede causar dolor. Además, la ausencia de un testículo en el escroto no demuestra por sí sola que exista: también hay que distinguir la criptorquidia de una castración previa, la falta congénita de un testículo o una estructura muy pequeña.
Dónde puede estar el testículo retenido
Durante el desarrollo, los testículos se forman cerca de los riñones y siguen una ruta hacia el escroto. Si el descenso se detiene, pueden encontrarse en distintos puntos:
- Dentro de la cavidad abdominal.
- En el canal inguinal.
- Justo debajo de la piel entre la ingle y el escroto.
Un testículo inguinal o subcutáneo puede palparse como una estructura pequeña. El abdominal no se detecta desde fuera. La ecografía ayuda a localizarlo en muchos casos y permite planificar la cirugía, aunque un testículo diminuto no siempre se identifica con facilidad.
Cuando no hay historial claro de castración, el veterinario puede buscar signos de actividad hormonal, como las espículas del pene, o recurrir a pruebas hormonales. El objetivo es evitar que quede tejido testicular activo dentro del cuerpo.
Un gato criptórquido puede seguir siendo fértil
El guion del episodio describe a estos gatos como estériles o casi estériles, pero el matiz es importante. Un macho con criptorquidia unilateral suele conservar la fertilidad gracias al testículo que ha descendido con normalidad. Por tanto, puede reproducirse y no debe convivir con hembras enteras confiando en una supuesta esterilidad.
Cuando ambos testículos permanecen retenidos, el gato suele ser estéril porque la temperatura corporal dificulta la producción normal de espermatozoides. Sin embargo, los testículos siguen fabricando testosterona.
Esto explica que puedan mantenerse comportamientos de un macho entero:
- Marcaje con orina.
- Búsqueda de hembras y escapismo.
- Vocalizaciones asociadas a la reproducción.
- Monta y competencia con otros machos.
- Olor intenso de la orina.
La castración reduce la influencia hormonal, aunque no garantiza que un comportamiento aprendido desaparezca por completo ni resuelve problemas cuya causa sea miedo, estrés o conflicto social.
¿Es hereditario?
La criptorquidia aparece con mayor frecuencia en algunas familias y razas, y se considera que posee un componente hereditario, aunque su mecanismo exacto no está totalmente aclarado en gatos. También pueden intervenir factores del desarrollo y ambientales.
Por ese motivo, un gato criptórquido no debería utilizarse para reproducción. La recomendación no depende de que sea fértil: busca evitar transmitir una predisposición y proteger la salud del propio animal.
No puede afirmarse a partir de un caso aislado que todas las hijas sean portadoras ni predecir exactamente qué descendientes estarán afectados. La herencia no sigue una regla simple que la familia pueda calcular sin datos genéticos.
Riesgos de dejar un testículo dentro
La mayoría de los gatos criptórquidos no presenta dolor mientras son jóvenes. La ausencia de síntomas no convierte el testículo retenido en inocuo.
Las principales preocupaciones son:
- Transformación tumoral: se considera que los testículos retenidos tienen mayor predisposición a desarrollar neoplasias. El cáncer testicular es menos frecuente en gatos que en perros, por lo que la magnitud exacta del riesgo felino está peor definida.
- Torsión del cordón espermático: el testículo puede girar sobre su pedículo, comprometer el riego sanguíneo y causar dolor agudo. Es una complicación muy rara en gatos, pero existen casos documentados.
- Persistencia hormonal: continúa la producción de testosterona y los comportamientos reproductivos asociados.
- Reproducción no deseada: en la forma unilateral el testículo escrotal puede producir espermatozoides normales.
Un gato con criptorquidia conocida que presenta dolor abdominal repentino, vómitos, apatía intensa o abdomen tenso necesita una valoración urgente. Esos signos no son exclusivos de torsión, pero no deben esperar.
Tratamiento: retirar los dos testículos
El tratamiento recomendado es la castración completa, retirando tanto el testículo retenido como el que haya descendido. Extraer solo el escrotal dejaría tejido productor de hormonas y los riesgos asociados dentro del organismo.
La técnica depende de la localización. Un testículo inguinal requiere una incisión en esa zona; uno abdominal se extrae mediante una incisión abdominal o, en centros que dispongan de ella, mediante laparoscopia. La cirugía puede ser más larga que una castración rutinaria, pero el pronóstico es excelente cuando se realiza antes de que surjan complicaciones.
Antes de intervenir se hace una valoración preanestésica adaptada a la edad y la salud del gato. Tras la operación, hay que administrar la analgesia prescrita, impedir que lama la herida y vigilar inflamación, sangrado, secreción o apertura de puntos. Nunca se dan analgésicos humanos.
Si el testículo enviado al laboratorio presenta un aspecto anormal, el análisis histopatológico permite saber si existe una lesión tumoral o inflamatoria.
Cómo diferenciar un gatito macho de una hembra
La criptorquidia puede generar confusión, pero el sexo no se determina únicamente viendo testículos. El veterinario observa la forma de la abertura genital y la distancia respecto al ano. En los machos hay mayor separación; en las hembras, la vulva tiene forma de hendidura vertical y se encuentra muy próxima al ano.
En gatitos muy pequeños estas diferencias pueden ser sutiles. Si la identificación es importante para una adopción, convivencia o planificación sanitaria, es preferible confirmarla en una revisión en lugar de forzar la zona o basarse en el nombre asignado al nacer.
La exploración de un gatito macho debe incluir la palpación de ambos testículos y dejar constancia de si están en el escroto. Esa comprobación sencilla permite planificar una cirugía correcta y evita que un testículo retenido pase inadvertido durante años.
En el episodio 194 de La Píldora Felina hablamos de qué es la criptorquidia, dónde puede quedar retenido un testículo y por qué localizar y retirar ambos testículos protege la salud del gato y evita la reproducción de una alteración con posible componente hereditario.
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