188. 3 alimentos de tu nevera que engordan MUCHO a tu gato
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¿Sabías que ese "pequeño" trozo de jamón que le das a tu gato podría ser peligroso para su salud? ¿Alguna vez te has preguntado cuántas hamburguesas de McDonald's le das a tu gato sin saberlo? ¿Estás al tanto de cómo tus caprichos alimenticios pueden estar afectando la nutrición y el peso de tu gato?
Hoy hablaremos sobre ese pequeñito trozo de comida nuestra que le damos a nuestro gato y lo peligroso que es para su salud
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Queso, leche y atún para gatos: tres extras que pueden desequilibrar su dieta
Un trocito de queso, un poco de leche o media lata de atún pueden parecer cantidades pequeñas si se comparan con una comida humana. Para un gato, cuyo gasto energético diario es mucho menor, esos extras pueden representar una parte considerable de sus calorías.
El problema no se limita al peso. Si el gato recibe alimentos humanos además de su ración habitual, puede acumular calorías; si deja de comer su alimento completo porque ya está saciado, puede perder nutrientes esenciales. La cantidad, la frecuencia y el conjunto de la dieta importan más que la etiqueta de “capricho ocasional”.
Por qué un bocado pequeño cuenta tanto
Las necesidades energéticas de un gato dependen de su peso ideal, edad, actividad, estado reproductivo y salud. En un adulto de tamaño medio pueden situarse en unos pocos cientos de kilocalorías al día, muy por debajo de las de una persona. Un alimento denso en grasa o una ración pensada para humanos ocupa enseguida espacio en ese presupuesto.
En el episodio se comparan determinadas cantidades de queso, leche y atún con varias hamburguesas para una persona. La comparación busca mostrar la diferencia de escala, pero no existe una equivalencia universal: cambia según el tipo de queso, la leche, el atún, la hamburguesa, el tamaño del gato y sus necesidades individuales.
Para decidir si un extra cabe en la dieta resulta más útil mirar las kilocalorías del envase, calcular la cantidad real ofrecida y revisar la condición corporal del gato.
Queso: concentrado de energía
El queso suele atraer a muchos gatos por su olor y su contenido en grasa. Un pequeño cubo puede aportar bastantes calorías para su tamaño. También puede contener sal y lactosa, aunque la cantidad de esta última varía entre variedades.
Algunos gatos digieren mal los lácteos y desarrollan diarrea, gases o vómitos después de comer queso. Que un gato no tenga síntomas digestivos visibles no convierte al queso en un alimento adecuado para darle cada día. Tampoco aporta el equilibrio de nutrientes que necesita como carnívoro obligado.
El guion habla de 15 gramos como ejemplo. Esa cantidad puede ser una parte relevante de la energía diaria, pero el valor exacto depende del queso. Si se usa una migaja para administrar una medicación, conviene consultarlo con la clínica: ciertos fármacos requieren condiciones concretas y puede haber alternativas más apropiadas.
Los quesos con ajo, cebolla, especias o ingredientes añadidos merecen especial precaución. Algunos de esos componentes son tóxicos para los gatos.
Leche: calorías y posibles molestias intestinales
La imagen del gato bebiendo un cuenco de leche está muy extendida, pero la leche de vaca no es necesaria para un gato adulto. Tras el destete, muchos producen menos lactasa, la enzima que permite digerir la lactosa. Si esta llega sin digerir al intestino, puede causar diarrea, dolor abdominal o flatulencia.
Un vaso completo, como el ejemplo del episodio, es una cantidad grande para un gato. Además de sumar energía, puede desplazar el agua y el alimento habitual. La bebida de referencia debe ser agua fresca, disponible en varios puntos si eso favorece que beba.
La llamada leche para gatos suele contener menos lactosa, pero continúa aportando calorías. No se ofrece libremente ni sustituye al agua. En un gatito huérfano tampoco se utiliza leche de vaca como alimento principal: necesita una fórmula específica para gatitos y orientación veterinaria.
Si después de tomar leche el gato presenta diarrea o vómitos, se retira ese alimento y se consulta si los síntomas persisten, son intensos o afectan a un animal joven o enfermo.
Atún de lata: no es una dieta completa
El atún destinado a consumo humano resulta muy atractivo para muchos gatos. Un pequeño bocado ocasional puede no causar daño, pero una lata o una ración frecuente no sustituyen a un alimento completo formulado para gatos.
El atún en aceite suma energía adicional. El conservado en salmuera puede aportar demasiada sal, y las preparaciones con salsa, cebolla u otros ingredientes deben evitarse. Incluso el atún al natural carece del equilibrio de nutrientes necesario para ser la base de la dieta felina.
El guion plantea 80 gramos como ejemplo. Es una porción generosa para un gato y puede quitarle el hambre para su comida equilibrada. El riesgo aumenta si se repite: además del exceso calórico, una dieta basada en pescado para humanos puede resultar deficitaria y aumentar la exposición a contaminantes como el mercurio.
Es importante distinguir una lata de atún para personas de un alimento comercial completo para gatos con sabor a atún. Este último, si declara que es completo para la etapa de vida correspondiente, está formulado para cubrir necesidades nutricionales; su nombre no indica que sea simplemente pescado en conserva.
El problema de sumar extras sin contarlos
Las calorías de los premios, restos de mesa y alimentos para esconder comprimidos forman parte de la ración diaria. Si varias personas en casa ofrecen algo “solo de vez en cuando”, el total puede ser diario y considerable.
Una regla práctica utilizada en nutrición veterinaria es que los premios y extras no superen aproximadamente el diez por ciento de las calorías diarias; el resto debe proceder de un alimento completo y equilibrado. Para gatos con enfermedades, dietas terapéuticas o sobrepeso, el margen puede ser menor o incluso inexistente según el plan veterinario.
No basta con retirar la misma cantidad de pienso a ojo. Dos alimentos del mismo peso pueden aportar calorías muy diferentes. La mejor forma de ajustar consiste en medir la ración completa, conocer sus kilocalorías y anotar los extras durante unos días.
Cómo saber si el gato está ganando peso
El peso de la báscula ofrece una tendencia, pero la condición corporal añade información. En un gato con condición adecuada suelen poder palparse las costillas bajo una fina capa de grasa y verse una cintura desde arriba. Un abdomen muy redondeado o costillas difíciles de localizar pueden indicar exceso de grasa, aunque conviene valorarlo con un profesional.
El aumento de peso eleva el riesgo de diabetes mellitus, problemas articulares y dificultades para moverse o asearse. Si el gato ya tiene sobrepeso, no se le debe quitar una gran parte de la comida de golpe: una pérdida demasiado rápida o dejar de comer puede favorecer una lipidosis hepática.
Pesarlo con regularidad, revisar la condición corporal y acordar un objetivo con el veterinario permite corregir la ración antes de que el problema avance.
Formas de premiar sin recurrir a la nevera
Muchos gatos disfrutan del juego, una sesión breve de cepillado si les agrada o la oportunidad de buscar alimento en un comedero interactivo. Otra opción es apartar parte de su ración habitual y utilizarla como premio a lo largo del día, sin añadir calorías.
Si se ofrece comida extra, debe ser segura para gatos, en una cantidad pequeña y contabilizada. Un trocito ocasional de pollo o pescado bien cocido, sin huesos ni condimentos, es preferible a lácteos o sobras grasientas. Ante una dieta prescrita por enfermedad, cualquier añadido se consulta antes con el equipo veterinario.
La finalidad no es quitar todos los momentos agradables relacionados con la comida, sino evitar que un gesto cariñoso se convierta en un exceso repetido. Una ración adecuada y actividades que estimulen al gato permiten cuidar su peso sin perder esas interacciones.
En el episodio 188 de La Píldora Felina hablamos de cómo el queso, la leche y el atún de consumo humano pueden sumar demasiadas calorías o desplazar la alimentación completa de un gato, y de qué manera ofrecer premios sin perjudicar su salud.
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