186. Pólipos nasofaríngeos y en otras partes
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¿Tienes un gato y has notado algún comportamiento extraño que te preocupa? ¿Alguna vez te has preguntado qué son los pólipos y cómo pueden afectar a tu gato? ¿Quieres aprender cómo detectar los signos de pólipos en tu gato y qué hacer al respecto?
Hoy hablaremos sobre los pólipos en gatos y veremos como darnos cuenta de que nuestro gato tiene un pólipo y valorar qué hacer con él
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✅ Notas del programa:
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🐱 ¿Sabías que los pólipos pueden surgir en nuestros gatitos y causarles molestias? En este capítulo, tu veterinaria felina, Esther Mercadé, te cuenta todo lo que necesitas saber sobre estos molestos "pulpos" que crecen dentro de nuestros amigos felinos 🐾. Hablamos de pólipos nasofaríngeos, del canal auditivo y de la cavidad oral🤔 ¿De dónde vienen estos pólipos? A veces, pueden estar relacionados con infecciones crónicas o inflamaciones 📚
Los problemas pueden ser variados: problemas para respirar, estornudos, secreciones nasales, ronquidos, tos, dificultad para comer, entre otros 😿 Si ves alguno de estos signos en tu gato, puede que tenga un pólipo 🕵️♀️ Para confirmarlo, necesitarás hacer pruebas de imagen y, a veces, una pequeña biopsia 🔬
La solución más común es la extirpación quirúrgica del pólipo. Aunque puede parecer un proceso complicado, al final es algo bastante sencillo y necesario para mejorar la calidad de vida de tu gato 🏥 Recuerda, siempre es necesario un seguimiento postoperatorio porque los pólipos pueden volver a crecer 👩⚕️
¡Así que no te pierdas este capítulo lleno de información valiosa! Esther Mercadé, tu veterinaria felina, te espera para compartir su conocimiento y ayudarte a cuidar mejor de tu gato. 🐈💖
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Pólipos nasofaríngeos en gatos: señales en la nariz, el oído y la garganta
Un gato que ronca de repente, respira con ruido o presenta secreción persistente en una sola fosa nasal necesita una exploración. Entre las posibles causas están los pólipos inflamatorios, masas benignas que pueden crecer hacia la nasofaringe o el conducto auditivo y dificultar funciones tan básicas como respirar, oír o comer.
Benigno no significa inofensivo. Un pólipo puede obstruir un espacio estrecho y causar molestias importantes. Además, no toda masa que parece un pólipo lo es: el veterinario debe determinar dónde se origina y de qué tejido está formada.
Qué es un pólipo inflamatorio felino
Los pólipos nasofaríngeos y aurales son crecimientos de tejido inflamatorio, no tumores malignos. En gatos suelen originarse en la mucosa del oído medio, dentro de la bulla timpánica, o en la trompa auditiva que comunica el oído medio con la parte posterior de la garganta.
Desde su punto de origen pueden extenderse en dos direcciones principales. Si avanzan hacia la nasofaringe, producen signos respiratorios. Si crecen hacia el conducto auditivo externo, parecen una masa dentro de la oreja y causan síntomas de otitis. En ocasiones afectan ambas zonas.
La causa exacta no está establecida. Se ha propuesto una relación con inflamación o infecciones previas, pero haber padecido catarros u otitis no significa que el gato vaya a desarrollar un pólipo. Tampoco es correcto afirmar que toda infección crónica termina formando uno.
Aunque se diagnostican a menudo en gatos jóvenes, pueden aparecer en adultos. El aspecto y la edad orientan, pero no sustituyen el diagnóstico.
Señales de un pólipo nasofaríngeo
La nasofaringe es el espacio situado detrás de las cavidades nasales y por encima del paladar blando. Un pólipo que ocupa esa región puede estrechar el paso del aire. Los signos posibles incluyen:
- Respiración ruidosa, parecida a un ronquido o resoplido.
- Congestión nasal y estornudos persistentes.
- Secreción nasal, a veces predominante en un lado.
- Dificultad para tragar o cambios al comer.
- Pérdida de apetito por la molestia o por no poder oler bien.
- Esfuerzo respiratorio si la obstrucción es importante.
La secreción de una sola fosa nasal merece atención, pero no es exclusiva de los pólipos. Un cuerpo extraño, una infección localizada, enfermedad dental o un tumor pueden producir un cuadro parecido. Un gato que respira con la boca abierta, muestra encías azuladas o se esfuerza para coger aire necesita asistencia veterinaria inmediata.
Cuando el pólipo se manifiesta en el oído
Un pólipo que llega al conducto auditivo puede verse durante una otoscopia. Antes de identificarlo, la familia suele notar sacudidas de cabeza, rascado de una oreja, secreción, mal olor o dolor al tocar la zona.
Si afecta al oído medio o interno, pueden aparecer pérdida de audición, inclinación de la cabeza, desequilibrio o movimientos anormales de los ojos. No todos los gatos con un pólipo de oído presentan signos neurológicos, pero un cambio brusco del equilibrio requiere valoración rápida.
Tampoco cualquier otitis de una sola oreja se debe a un pólipo. El veterinario necesita examinar el canal, valorar el tímpano cuando sea posible y buscar el origen de la inflamación. Aplicar gotas que sobraron de otra ocasión puede ser perjudicial, especialmente si el tímpano está alterado.
¿Qué pasa si se ve una masa en la boca?
El guion incluye los pólipos de la cavidad oral. Hay que distinguir dos situaciones. Un pólipo nasofaríngeo puede asomar por detrás del paladar blando y verse al explorar la garganta. Una masa que nace en la encía, la lengua o el paladar puede tener un origen completamente diferente.
El babeo, la dificultad para masticar, el sangrado, el mal aliento y una lesión visible en la boca son motivos para pedir cita. Esos signos también aparecen en enfermedad dental, estomatitis, cuerpos extraños y tumores. No debe darse por hecho que una masa oral es benigna sin examinarla y, cuando corresponda, analizar una muestra.
La exploración completa de la boca de un gato con dolor suele requerir sedación o anestesia. Esto permite valorar bien la zona y evita causarle estrés o lesiones al intentar abrirle la boca a la fuerza en casa.
Cómo se diagnostica el origen del problema
La investigación empieza con una historia clínica: desde cuándo respira con ruido, qué lado presenta secreción, si ha tenido otitis y si ha cambiado su apetito o equilibrio. Después se examinan boca, nariz y oídos hasta donde el gato lo permite.
Según los hallazgos, pueden utilizarse:
- Otoscopia o videootoscopia: permite ver masas y secreciones en el conducto auditivo.
- Exploración de la nasofaringe bajo anestesia: ayuda a detectar tejido oculto detrás del paladar blando.
- Tomografía computarizada o resonancia magnética: muestran la bulla timpánica, la extensión del tejido y las estructuras cercanas.
- Radiografías: pueden aportar información, aunque son menos detalladas para algunas lesiones del oído medio.
- Biopsia o análisis histopatológico: confirma la naturaleza de una masa, especialmente si su aspecto o el curso clínico no son típicos.
La imagen es relevante porque ver la punta del pólipo no siempre revela su base. Planificar la extirpación sin conocer esa extensión puede aumentar el riesgo de dejar tejido y de que reaparezca.
Tratamiento: retirar el pólipo y valorar su base
En un gato con síntomas, el tratamiento suele consistir en extraer el pólipo. La técnica depende de dónde se encuentre y de si hay enfermedad en el oído medio. Un pólipo accesible puede retirarse mediante tracción controlada, a veces con ayuda de videoendoscopia. Si la base permanece dentro de la bulla, puede ser necesario un abordaje quirúrgico de esa cavidad.
No todas las técnicas tienen la misma recuperación ni el mismo riesgo de recidiva. La tracción puede ser suficiente en algunos gatos, sobre todo si el pólipo está bien expuesto, pero una extracción incompleta facilita que vuelva a crecer. La cirugía de la bulla permite tratar el origen en casos seleccionados, aunque es más invasiva y puede ocasionar complicaciones nerviosas transitorias o persistentes.
Los antiinflamatorios y antibióticos pueden tener un papel cuando existe inflamación o infección secundaria. No eliminan por sí solos una masa que obstruye la nasofaringe o el oído. Se prescriben según el examen, los cultivos cuando hacen falta y las circunstancias del gato.
El tejido retirado suele enviarse al laboratorio para confirmar el diagnóstico. Esto es especialmente importante si la masa tiene aspecto atípico, si el gato es mayor o si ha reaparecido.
Seguimiento y posibles recaídas
Tras la intervención se comprueba que el gato respire mejor, coma con normalidad y no presente dolor o secreción persistente. También se revisa el oído cuando fue la zona afectada. El calendario de controles depende de la técnica empleada y de la evolución.
Una nueva congestión, ronquido, secreción unilateral o sacudida de cabeza semanas o meses después puede indicar que el pólipo ha vuelto, aunque también puede tener otra causa. Avisar pronto al veterinario permite investigar antes de que la obstrucción sea importante.
La mayoría de los gatos mejora mucho cuando se elimina la masa que causaba los signos. El pronóstico individual depende de su localización, de si puede retirarse la base y de la presencia de enfermedad crónica en el oído medio. La decisión de operar y la elección de técnica deben apoyarse en esos datos, no solo en la palabra “pólipo”.
En el episodio 186 de La Píldora Felina hablamos de cómo reconocer los pólipos nasofaríngeos y aurales en gatos, por qué una masa en la boca exige un diagnóstico propio y qué pruebas, tratamientos y controles ayudan a evitar complicaciones y recaídas.
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