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156. Enfermedad renal crónica: el filtro que ha dejado de filtrar

lunes, 13 de mayo de 2024 00:18:07

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Descripción del episodio

¿Sabías que tu gato puede estar ocultando una enfermedad renal crónica? ¿Conoces las maneras de prevenir y detectar a tiempo esta enfermedad tan común en los gatos?¿Quieres aprender cómo mejorar la calidad de vida de tu gato si padece de una enfermedad renal?

Hoy hablaremos sobre los riñones de los gatos y lo importante que es valorar si están cumpliendo o no con su cometido


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✅ Notas del programa:

https://www.pupusito.cat/podcast/156-enfermedad-renal-cronica-el-filtro-que-ha-dejado-de-filtrar ¡Hola, soy Esther Mercadé, tu veterinaria felina! 🐱 En este episodio de La Píldora Felina, hablaremos sobre una enfermedad muy común en nuestros amigos felinos: la enfermedad renal crónica. 🩺🏥

Voy a enseñarte cómo detectarla a tiempo y mejorar la calidad de vida de tu gato si la padece. 🕵️‍♀️🔎 ¡Un tema fundamental para todos los dueños de gatos!

Juntos exploraremos los riñones de los gatos y entenderemos por qué es tan crucial valorar si están funcionando correctamente. 🐈🩺 Es que, ¿sabías que los riñones son la depuradora del cuerpo de tu gato? 🚰🐾

En este capítulo, también tocaremos los puntos más importantes de esta enfermedad. Pero antes, déjame recordarte que en pupusito.cat tienes todos los cursos que necesitas para cuidar a tu gato, entenderlo y hacer que viva más feliz y por más tiempo. 🌐🎓

Además, abordaremos cómo prevenir la enfermedad renal, algo que seguro querrás saber. Y es que aunque no podemos cambiar la edad ni la raza de nuestro gato, sí podemos ayudarlo a estar bien hidratado y a tratar otras enfermedades que pueden afectar sus riñones. 💦💊

Y no te preocupes, porque si tu gato tiene problemas renales, te explicaré cómo tratarlos de la manera más rápida y efectiva posible. 🆘🚑

¡Anímate y acompáñame en este recorrido por el maravilloso mundo de los riñones de nuestros gatos! 🎧🎙️

Leer más sobre este tema

Enfermedad renal crónica en gatos: qué es, cómo se detecta y qué se puede prevenir

La enfermedad renal crónica en gatos aparece cuando los riñones pierden función de forma persistente y progresiva. Es especialmente frecuente en gatos mayores, pero no es una consecuencia inevitable ni exclusiva de la vejez. También puede relacionarse con alteraciones hereditarias, infecciones, lesiones previas, obstrucciones u otros problemas que dañan el tejido renal.

Durante las primeras fases puede avanzar sin señales evidentes. Por eso, esperar a que el gato parezca enfermo no es una buena estrategia: las revisiones y la combinación de análisis de sangre, orina y presión arterial permiten encontrar cambios que en casa pasarían inadvertidos.

Qué hacen los riñones de un gato

Los riñones funcionan como una depuradora muy sofisticada. Filtran la sangre, eliminan productos de desecho a través de la orina y conservan sustancias que el organismo necesita. Además, participan en el equilibrio de agua y minerales, la regulación de la presión arterial y la producción de glóbulos rojos.

Cuando ese filtro pierde eficacia, pueden acumularse sustancias que deberían eliminarse y escapar por la orina elementos importantes, como proteínas. El riñón también puede concentrar peor la orina. Como compensación, el gato orina más y necesita beber más agua.

Las cuatro fases de la enfermedad renal crónica

La clasificación IRIS divide la enfermedad renal crónica en cuatro estadios. Para establecerlos, la veterinaria interpreta principalmente la creatinina y, cuando está disponible, la SDMA en un gato estable y bien hidratado. Después se añaden subestadios según la pérdida de proteínas por la orina y la presión arterial.

  • Estadio 1: existe alguna evidencia de alteración renal, aunque la creatinina todavía puede encontrarse dentro del intervalo habitual.
  • Estadio 2: la pérdida funcional es mayor y pueden aparecer cambios leves, pero algunos gatos continúan sin mostrar síntomas claros.
  • Estadio 3: las alteraciones clínicas y analíticas suelen ser más marcadas y el gato necesita un seguimiento y un manejo más intensivos.
  • Estadio 4: la función renal está muy comprometida y aumenta el riesgo de signos graves y complicaciones.

El estadio orienta el tratamiento y el pronóstico, pero no describe por sí solo toda la situación. La hidratación, el fósforo, el potasio, la anemia, la presión arterial, la proteinuria, el apetito y la evolución de los resultados también importan.

Cómo se detecta si los riñones están fallando

No existe una única prueba que responda a todo. En sangre suelen estudiarse la creatinina, la urea, la SDMA, los electrolitos, el fósforo y los glóbulos rojos. El análisis de orina permite valorar su concentración, la presencia de proteínas, células o bacterias y otros cambios relevantes. Según el caso pueden recomendarse un cultivo de orina, una ecografía, radiografías u otras pruebas.

También conviene medir la presión arterial. La hipertensión puede acompañar a la enfermedad renal y provocar lesiones en órganos como los ojos, el cerebro, el corazón o los propios riñones.

La deshidratación puede alterar algunos resultados y hacer que parezca que la función renal está peor de lo que realmente está. Por eso el diagnóstico y la estadificación deben realizarse en un gato estable, interpretando conjuntamente la sangre y la orina y repitiendo mediciones cuando sea necesario.

Síntomas que pueden aparecer

En fases tempranas es posible que no haya ninguno. Cuando la enfermedad progresa, pueden observarse:

  • mayor cantidad de orina y más sed;
  • pérdida de peso o de masa muscular;
  • menos apetito, náuseas o vómitos;
  • apatía, debilidad o pelaje descuidado;
  • deshidratación;
  • encías pálidas si aparece anemia;
  • cambios repentinos de visión, desorientación o debilidad si existe hipertensión.

Estos signos no son exclusivos de la enfermedad renal y necesitan una evaluación veterinaria. Si el gato deja de comer, vomita repetidamente, está muy decaído, no puede orinar o presenta ceguera o desorientación repentinas, requiere atención veterinaria rápida.

Qué se puede hacer para reducir riesgos

No todas las causas pueden prevenirse. La edad no se puede modificar y enfermedades hereditarias como la poliquistosis renal afectan con mayor frecuencia a determinadas líneas de gatos persas y razas relacionadas. En animales predispuestos, las pruebas genéticas y el seguimiento veterinario ayudan a tomar decisiones tempranas.

Sí se pueden evitar algunos daños añadidos. Conviene facilitar agua limpia en varios puntos, ofrecer alimentación húmeda si resulta adecuada para ese gato y consultar pronto ante vómitos, diarrea, deshidratación o cambios urinarios. Las infecciones urinarias o renales deben diagnosticarse y tratarse correctamente; no basta con administrar medicación sobrante en casa.

Los controles preventivos son especialmente valiosos en gatos maduros y mayores, aunque la frecuencia debe adaptarse a la edad, los antecedentes y el riesgo individual. Registrar el peso y comparar resultados a lo largo del tiempo permite detectar tendencias que una cifra aislada podría ocultar.

Una dieta renal no es una dieta preventiva para cualquier gato

Las dietas terapéuticas renales forman parte del manejo de muchos gatos que ya tienen enfermedad renal crónica. Su composición está diseñada para objetivos clínicos concretos y puede ayudar a mejorar su calidad de vida y supervivencia cuando está indicada.

Eso no significa que deban darse a un gato sano para “proteger” sus riñones. No cambies a una dieta renal sin diagnóstico ni recomendación veterinaria. La alimentación adecuada depende del estadio, los análisis, el estado corporal, el apetito y otras enfermedades presentes.

Conocer cómo están los riñones antes de que aparezcan síntomas permite intervenir antes, vigilar las complicaciones y adaptar el manejo a la situación real del gato.

En el episodio 156 de La Píldora Felina hablamos de cómo funciona el filtro renal, las cuatro fases de la enfermedad renal crónica y las medidas que ayudan a detectarla pronto y a reducir daños evitables sin usar dietas terapéuticas por cuenta propia.

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