14. Los temblores buenos y los temblores malos
Reproducir episodio
Descripción del episodio
¿Es normal que tu gato tiemble? ¿Lo has visto alguna vez temblar mientras está dormido? ¿Cómo saber si tiene una pesadilla o realmente le pasa algo y está empezando a convulsionar? ¿Hay que despertarlo si está temblando?
Hoy hablaremos de los motivos por los cuales tu gato tiembla y te explicaré cómo diferenciarlos y en qué casos hay que actuar.
Encuentra más capítulos y información en: www.pupusito.cat
Si quieres enviarme un comentario escríbeme en www.pupusito.cat/contactar
Para que te envie la guía rellena este formulario: https://forms.gle/U4DYmHSb2ZhmsB2k8
Hosted on Acast. See acast.com/privacy for more information.
También te puede interesar
Leer más sobre este tema
Mi gato tiembla: causas, señales de alarma y qué hacer
Ver temblar a un gato puede asustar, pero no todos los movimientos involuntarios significan lo mismo. Durante el sueño pueden aparecer pequeñas sacudidas normales; en otros casos, los temblores se relacionan con alteraciones de temperatura, hipoglucemia, dolor, intoxicaciones o convulsiones y requieren atención veterinaria.
La diferencia no siempre puede establecerse en casa. Observar si el gato está consciente, cuánto dura el episodio y qué ocurre antes y después aporta información muy útil. Grabar un vídeo, siempre que sea posible hacerlo sin retrasar la atención, puede ayudar al equipo veterinario a identificar el tipo de movimiento.
Temblores mientras el gato duerme
Durante determinadas fases del sueño, un gato puede mover los bigotes, las orejas o las patas, agitar la cola e incluso realizar pequeños movimientos como si estuviera corriendo. Su cuerpo permanece relajado y las sacudidas suelen ser breves e irregulares.
Estos movimientos asociados al sueño no suelen ser preocupantes. No hace falta despertar al gato bruscamente; basta con observarlo a distancia y comprobar que, al despertarse por sí mismo, se comporta con normalidad.
El tercer párpado puede verse parcialmente cuando está muy relajado, pero su presencia o ausencia no permite descartar una convulsión por sí sola. Si el episodio es intenso, se repite o genera dudas, conviene grabarlo y enseñárselo al veterinario.
Alteraciones de la temperatura corporal
Un gato puede tiritar cuando tiene frío, pero también cuando presenta fiebre. La temperatura corporal felina suele situarse aproximadamente entre 38 y 39,2 °C, aunque la interpretación depende del método de medición y del contexto clínico.
Tomar la temperatura rectal puede provocar estrés o lesiones si el gato se mueve, por lo que solo debería hacerse cuando una persona sabe cómo realizarlo con seguridad y el animal lo tolera. Tocarle las orejas o la nariz tampoco permite confirmar si tiene fiebre.
Si está mojado o ha permanecido en un ambiente frío, hay que llevarlo a un lugar templado, secarlo y cubrirlo suavemente. No deben utilizarse fuentes de calor muy intensas directamente sobre el cuerpo. Si se sospecha fiebre o golpe de calor, no hay que aplicar alcohol en las patas ni administrar medicamentos humanos: algunos son extremadamente tóxicos para los gatos. Es necesario contactar con una clínica veterinaria para recibir instrucciones.
Hipoglucemia en gatos
Una bajada importante de glucosa puede causar debilidad, desorientación, temblores, dificultad para caminar, convulsiones o pérdida de consciencia. El riesgo es especialmente relevante en gatos diabéticos tratados con insulina, aunque existen otras posibles causas.
Cuando un gato diabético presenta estos signos, hay que seguir el protocolo indicado previamente por su veterinario y acudir a urgencias. Si está consciente y puede tragar, el profesional puede indicar la administración de alimento. En algunos planes de emergencia se recomienda aplicar una pequeña cantidad de miel o solución azucarada sobre las encías, pero no debe forzarse líquido ni comida en la boca de un animal inconsciente o que convulsiona, porque podría aspirarlos.
No se debe administrar una nueva dosis de insulina hasta haber recibido indicaciones profesionales. Si es posible, lleva a la clínica la insulina utilizada, la pauta y la hora de la última dosis.
Temblores provocados por dolor
El dolor intenso puede producir temblores, tensión corporal, respiración rápida, inmovilidad o rechazo al contacto. A veces existe una causa evidente, como una caída, un atropello o una intervención reciente; otras veces el origen no resulta visible.
Tras un traumatismo, hay que manipular al gato lo mínimo posible. Puede trasladarse en un transportín rígido retirando la parte superior, sobre una base firme y con movimientos suaves. Si respira con dificultad, sangra, no puede levantarse o parece muy dolorido, debe acudir a urgencias inmediatamente.
Nunca deben administrarse analgésicos humanos sin prescripción. El paracetamol y otros fármacos habituales pueden causar intoxicaciones graves o mortales en gatos.
Cómo diferenciar una convulsión de un temblor
Una convulsión puede afectar a todo el cuerpo o manifestarse de forma focal en una parte concreta. Durante una crisis generalizada pueden aparecer rigidez, movimientos repetidos de las patas, salivación, pérdida de orina o heces y falta de respuesta al entorno. En las crisis focales puede haber espasmos de la cara, movimientos de masticación, contracciones localizadas o conductas extrañas.
Después, el gato puede quedar desorientado, caminar de forma inestable, esconderse, mostrarse inquieto o tener mucha hambre. Esta fase posterior puede durar desde minutos hasta varias horas.
La falta de respuesta ayuda a sospechar una convulsión, pero no todas las crisis producen una pérdida de consciencia evidente. Un desmayo, un problema vestibular, un temblor por tóxicos y otros trastornos también pueden confundirse con ella. El diagnóstico requiere una evaluación veterinaria.
Qué hacer si un gato convulsiona
Mantén la calma y aparta muebles u objetos contra los que pueda golpearse. Reduce la luz y el ruido, aleja a otros animales y controla la duración con un reloj o con el propio vídeo.
No sujetes al gato, no intentes sacar su lengua y no introduzcas manos, pañuelos ni objetos en su boca. Los gatos no se tragan la lengua durante una convulsión y cualquier manipulación puede provocar lesiones o una mordedura involuntaria.
Contacta con urgencias veterinarias. Una primera convulsión necesita valoración aunque el gato parezca recuperado después. La situación es especialmente urgente si:
- La crisis dura cinco minutos o más.
- Se producen varias convulsiones seguidas o no recupera la consciencia entre ellas.
- Existen problemas respiratorios, traumatismo o sospecha de intoxicación.
- El gato está gestante, es muy joven, tiene una enfermedad conocida o no vuelve a comportarse con normalidad.
Cuando termine la crisis, espera a que disminuya la desorientación antes de moverlo si el lugar es seguro. Después, colócalo con cuidado en el transportín y sigue las indicaciones de la clínica. Si ya tiene un diagnóstico y medicación de rescate, utilízala únicamente conforme al plan prescrito.
Otras causas de temblores en gatos
Los cinco escenarios anteriores no son los únicos. Las intoxicaciones, ciertos medicamentos, alteraciones neurológicas, enfermedades metabólicas, problemas de electrolitos, miedo intenso y debilidad muscular también pueden causar movimientos anormales.
Ante un posible tóxico, conserva el envase o fotografía la sustancia y llama a una clínica. No provoques el vómito ni ofrezcas remedios caseros salvo que lo indique un profesional.
Qué información necesita el veterinario
Anota cuándo comenzó el episodio, cuánto duró, qué partes del cuerpo se movían y si el gato respondía a su nombre o a sonidos. También conviene describir su comportamiento antes y después, los medicamentos que recibe, posibles exposiciones a tóxicos y cualquier cambio reciente de salud.
Un vídeo bien enfocado del cuerpo completo puede ser muy valioso, pero la prioridad es mantener al animal seguro y solicitar ayuda. Si el temblor se acompaña de debilidad, dificultad respiratoria, pérdida de consciencia, dolor intenso o convulsiones, debe considerarse una urgencia veterinaria.
En el episodio 14 de La Píldora Felina hablamos de las causas más habituales de temblores en gatos, cómo distinguir los movimientos del sueño de una posible convulsión y qué hacer ante una emergencia.
¿Cómo te puedo seguir ayudando?
Recursos diseñados para que tu gato viva mejor.
