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133. Suplementos en gatos mayores

miércoles, 10 de abril de 2024 00:18:05

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Descripción del episodio

¿Está tu gato con alguna medicación crónica? ¿Crees que seria factible darle algo DE POR VIDA o habría que pelearse mucho? ¿Sabrías valorar si realmente lo necesita?

Hoy hablaremos sobre cuando DAR y cuando NO DAR suplementos y hacer una buena valoración

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✅ Notas del programa:

https://www.pupusito.cat/podcast/133-suplementos-en-gatos-mayores


¡Hola! Soy Esther Mercadé, tu veterinaria felina, y hoy te traigo un episodio emocionante sobre los suplementos en gatos mayores. 🐈🦴💊 En este episodio, te ayudaré a entender cuándo dar y cuándo no dar suplementos a tu querido gatito mayor. 🐾👵🧓

Desglosamos los tipos de suplementos, vitaminas A, B, D, E y K, minerales como calcio, fósforo, magnesio, zinc, hierro y los famosos ácidos grasos omega tres, omega seis y probióticos. Pero, ¿son realmente necesarios? 🤔💡

En el episodio de hoy, revelo que solo recomiendo dar suplementos si aportan un valor real demostrado y son fáciles de dar. 💯🎯 Si no, puede que estés peleándote con tu gato cada día para darle un suplemento que ni siquiera necesita. ¡No queremos eso! 😿🙅‍♀️

Además, te contaré sobre la clase número ocho del curso de Enfermedad Renal Crónica, una clase tan importante que he decidido dejarla en abierto. Es gratuita, y creo que puede salvar muchísimas vidas de gatos. 🐱🏥

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Leer más sobre este tema

Suplementos para gatos mayores: cuándo son necesarios y cómo elegirlos

Los suplementos para gatos mayores pueden parecer una forma sencilla de prevenir problemas asociados a la edad. En las tiendas encontramos vitaminas, minerales, ácidos grasos, probióticos y productos dirigidos a las articulaciones, el riñón, el pelo o las defensas. Sin embargo, añadir más nutrientes no siempre mejora la salud y, en determinadas situaciones, puede desequilibrar la dieta o interferir con un tratamiento.

La decisión debería partir de una necesidad concreta, no de la edad que aparece en el calendario. Un gato sénior sano que consume un alimento completo y equilibrado puede no necesitar ningún suplemento. Otro con una enfermedad diagnosticada sí podría beneficiarse de uno específico, con una dosis elegida y controlada por su veterinario.

Qué tipos de suplementos se utilizan en gatos

Un suplemento aporta uno o varios componentes nutricionales o funcionales. Entre los más habituales se encuentran:

  • Vitaminas, como las del complejo B o las vitaminas A, D, E y K.
  • Minerales, entre ellos calcio, fósforo, magnesio, hierro, zinc o potasio.
  • Ácidos grasos, como los omega 3 y omega 6.
  • Probióticos y prebióticos, destinados a modular la microbiota intestinal o servirle de sustrato.
  • Productos articulares, formulados con diferentes combinaciones de nutrientes.

Que una sustancia sea necesaria para el organismo no significa que deba añadirse a la dieta. Las vitaminas y los minerales actúan dentro de márgenes concretos: tanto una deficiencia como un exceso pueden resultar perjudiciales. Además, la cantidad declarada en la etiqueta, su forma química y su biodisponibilidad influyen en el efecto real.

¿Un gato mayor necesita vitaminas?

Un alimento comercial etiquetado como completo está formulado para aportar los nutrientes esenciales en proporciones adecuadas cuando se administra según las indicaciones. Añadir un multivitamínico sin que exista una carencia demostrada suele ser innecesario y puede llevar a excesos, especialmente con vitaminas liposolubles y determinados minerales.

Antes de recomendar cualquier producto conviene revisar la dieta completa: alimento principal, premios, comida casera, suplementos previos y cantidades. También hay que valorar el peso, la condición corporal, la masa muscular, el apetito, la digestión y las enfermedades existentes.

La edad por sí sola no permite saber si hay una carencia. En gatos sénior son frecuentes problemas como enfermedad renal crónica, hipertiroidismo, dolor articular, enfermedad dental o alteraciones digestivas. Cada uno exige una estrategia diferente, y algunos cambios aparentemente propios de la vejez —adelgazamiento, menor actividad o peor aspecto del pelo— pueden ser signos clínicos que requieren diagnóstico.

Suplementos en gatos con enfermedad renal

En la enfermedad renal crónica, el tratamiento nutricional se adapta al estadio y a los resultados de las pruebas. La dieta renal suele ser una de las medidas principales, pero no todos los pacientes necesitan los mismos complementos.

El potasio ofrece un buen ejemplo. Puede estar indicado cuando los análisis confirman una concentración baja, pero no debe administrarse de forma preventiva a cualquier gato con enfermedad renal. La dosis necesita ajustarse según la respuesta y controlarse mediante nuevas mediciones.

Algo similar ocurre con los captadores de fósforo. Se utilizan en situaciones determinadas, normalmente cuando la restricción dietética no mantiene el fósforo dentro del objetivo establecido para el paciente. Deben darse asociados a la comida y requieren seguimiento porque pueden producir efectos adversos o alterar otros minerales.

No añadas potasio, calcio, hierro, vitamina D ni productos para el fósforo sin indicación veterinaria. En un gato mayor, una suplementación equivocada puede complicar una enfermedad previa o dificultar la interpretación de los controles.

Omega 3, probióticos y otros productos

Los ácidos grasos participan en funciones cutáneas, neurológicas e inflamatorias, pero los productos no son equivalentes. Importan el tipo de ácido graso, su concentración, la dosis, la estabilidad y la finalidad clínica. Una etiqueta que solo indique “con omega” aporta poca información para juzgar su utilidad.

Los probióticos contienen microorganismos vivos y sus efectos dependen de cepas concretas. No se puede asumir que todos sirvan para cualquier diarrea, situación de estrés o alteración digestiva. Los prebióticos, por su parte, son sustratos utilizados por determinados microorganismos intestinales. Ambos pueden formar parte de un plan, pero no sustituyen el diagnóstico cuando existen vómitos, diarrea persistente, pérdida de peso o falta de apetito.

En gatitos huérfanos tampoco deben considerarse una alternativa al calostro, a una alimentación adecuada ni a la atención veterinaria. Son pacientes vulnerables que necesitan control de temperatura, hidratación, nutrición y crecimiento.

Cómo saber si un suplemento aporta valor real

Antes de comprarlo, conviene responder a varias preguntas:

  1. ¿Qué problema concreto intenta resolver? “Dar vitaminas” no es un objetivo clínico suficiente.
  2. ¿Qué ingredientes y cantidades contiene? Las promesas generales no permiten valorar la dosis.
  3. ¿Existe evidencia para ese ingrediente, esa formulación y ese uso? Un resultado obtenido con un producto no se traslada automáticamente a todos.
  4. ¿Es compatible con su dieta, enfermedades y medicamentos? Puede haber duplicidades o interacciones.
  5. ¿Cómo se medirá si funciona? El plan debe incluir un resultado observable o analítico y una fecha de revisión.
  6. ¿El gato lo acepta sin miedo ni lucha? El beneficio esperado debe compensar la carga de administrarlo.

También es útil llevar el envase o una fotografía completa de la etiqueta a la consulta. El profesional podrá revisar la composición, la dosis y la necesidad real en lugar de basarse únicamente en el nombre comercial.

Administrar un suplemento sin deteriorar su bienestar

Si un producto debe utilizarse durante meses o de por vida, la facilidad de administración forma parte del tratamiento. Mezclar algo de sabor intenso con toda la ración puede provocar rechazo y reducir la ingesta, algo especialmente preocupante en un gato mayor. Es preferible probar una pequeña cantidad aparte y conservar siempre una opción de comida que acepte.

No conviene perseguirlo, inmovilizarlo repetidamente o convertir cada comida en una pelea. El veterinario puede valorar otra presentación, concentración, frecuencia o alternativa terapéutica. En algunos casos, cambiar de formato permite mantener el mismo objetivo con menos estrés.

Si tras empezar un suplemento aparecen vómitos, diarrea, estreñimiento, apatía, picor o pérdida de apetito, hay que suspender las improvisaciones y consultar. Guardar un registro de la dosis, la aceptación y los cambios observados facilita decidir si merece la pena continuarlo.

En el episodio 133 de La Píldora Felina hablamos de cuándo los suplementos pueden aportar un beneficio real a un gato mayor, por qué no deben darse de forma indiscriminada y cómo elegir opciones que pueda tomar sin estrés.

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