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127. Señales de alerta en un gato bebé

martes, 2 de abril de 2024 00:14:24

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Descripción del episodio

¿Crees que los bebés gatitos vienen con un libro de instrucciones bajo la patita? ¿Has visto alguna vez un gatito recién nacido con los ojos pegados y con pus? ¿Te gustaría tener una guía para saber cómo actuar si en algún momento tienes un gatito bebé en casa?

Hoy hablaremos sobre los avisos y las señales que nos da un gatito bebé y veremos si tenemos que actuar rápidamente o pueden esperar..


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✅ Notas del programa:

https://www.pupusito.cat/podcast/127-senales-de-alerta-en-un-gato-bebe


¡Hola! Soy Esther Mercadé, tu veterinaria felina, y en este episodio te traigo un tema de vital importancia: señales de alerta en un gatito bebé. 🐱🚨🍼

Vamos a hablar de cinco señales que debes tener en cuenta ¡Es vital conocer bien lo que es normal en un gatito bebé para darse cuenta de lo que NO es normal! 🧐

Si vemos cualquiera de estos cinco síntomas, no hay tiempo para observar y anotar, ¡hay que correr! 🏃‍♀️💨 Pero no te preocupes, te explicaré cómo actuar en estas situaciones. Porque lo importante es poder ayudar a tu gatito de la mejor forma posible. 🐾❤️

Además, en este capítulo te dejo una pregunta en Spotify sobre tus experiencias con gatitos pequeños, ¡me encantaría conocer tu historia! 🎧💬 Y si te interesa, podemos hacer un curso especializado en este tema, siempre pensando en lo que sea más útil para ti y tu gato. 🎓📚

Y recuerda, en las notas del programa puedes encontrar todo lo necesario para seguir aprendiendo y cuidando de tu gato: el curso gratuito "Entiende a tu gato en siete días", el link para la newsletter y mucho más. 📝💌

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Señales de alerta en un gato bebé: cuándo acudir al veterinario

Los gatitos duermen muchas horas, tienen poca coordinación al principio y dependen por completo de su madre o cuidador. Por eso puede resultar difícil distinguir una conducta normal de un problema urgente. La diferencia suele estar en la evolución: un bebé sano se despierta para comer, succiona con fuerza, mantiene el calor y gana peso; uno enfermo puede dejar de hacer alguna de estas cosas y empeorar en pocas horas.

Vómitos, diarrea, rechazo del alimento, debilidad y secreciones oculares o nasales merecen más atención en un gatito que en un adulto estable. Sus reservas de energía y líquidos son pequeñas, y la deshidratación, la hipoglucemia o la hipotermia pueden avanzar rápidamente.

1. Somnolencia excesiva y poca respuesta

Dormir mucho es normal durante las primeras semanas. Lo preocupante no es el número de horas, sino que el gatito resulte difícil de despertar, no busque la toma, succione con poca fuerza o permanezca separado del resto de la camada.

También son señales de alarma la flacidez, los movimientos descoordinados que aparecen de repente, el llanto continuo o, al contrario, que un gatito antes activo deje de vocalizar y moverse. La debilidad puede relacionarse con frío, falta de alimento, deshidratación, anemia, infección, parásitos o alteraciones congénitas, entre otras causas.

No se puede diagnosticar una enfermedad concreta por el hecho de que esté apagado o ronronee. El ronroneo también puede aparecer ante dolor o estrés y no demuestra que el animal se encuentre bien.

2. Vómitos o regurgitación

En un gato bebé, expulsar alimento puede deberse a exceso de volumen, fórmula demasiado concentrada, una toma demasiado rápida, parásitos, infección o enfermedad digestiva. También hay que distinguir el vómito, que suele implicar contracciones abdominales, de la regurgitación pasiva.

Si durante el biberón sale leche por la nariz, el flujo puede ser demasiado rápido o la técnica inadecuada. La dificultad respiratoria, la tos tras una toma o la salida de leche por la nariz requieren atención inmediata por el riesgo de aspiración.

No se debe volver a alimentar a presión para compensar lo expulsado. Conviene contactar con el veterinario y explicar la edad, el peso, la fórmula utilizada, la cantidad por toma y cómo se ha preparado.

3. Diarrea

Las heces de un lactante no tienen la misma consistencia que las de un gato adulto, pero no deberían ser completamente acuosas, muy frecuentes, con sangre ni acompañarse de debilidad. La diarrea puede aparecer por sobrealimentación, cambios de fórmula, errores de concentración, parásitos o infecciones.

Un gatito pierde agua y electrolitos con rapidez. Hay que vigilar también el peso, el apetito, la temperatura y el estado general. No se deben administrar antidiarreicos humanos ni desparasitar con cualquier producto: la edad y el peso condicionan qué medicamentos son seguros.

Si es posible, puede recogerse una pequeña muestra fresca de heces en un recipiente limpio para llevarla a la consulta. Hacerlo nunca debe retrasar la salida hacia el centro veterinario.

4. No quiere comer o deja de ganar peso

El rechazo de una toma puede parecer un detalle, pero en un neonato constituye una señal importante. Un gatito sano debería alimentarse con regularidad y mostrar una tendencia de peso ascendente. Pesarlo a diario, a la misma hora y con una báscula precisa permite detectar problemas antes de que sean visibles.

Una cifra aislada importa menos que la tendencia. Perder peso, estancarse o quedarse progresivamente atrás respecto a sus hermanos exige revisar la cantidad ingerida, la técnica, la temperatura y su estado médico.

Un gatito frío no debe alimentarse hasta calentarlo de forma gradual, porque la hipotermia dificulta la digestión. Tampoco hay que verter leche con una jeringa si no succiona: puede pasar a los pulmones. Un profesional debe indicar cómo actuar según su temperatura, glucosa, hidratación y capacidad para tragar.

5. Mocos, legañas y ojos pegados

Los estornudos, la secreción nasal y las legañas son frecuentes en gatitos rescatados, pero no deberían normalizarse. Las infecciones respiratorias pueden dificultar que huelan la comida y reduzcan la ingesta. Cuando la nariz está muy obstruida o existe afectación pulmonar, también pueden comprometer la respiración.

Los párpados pegados por secreción necesitan una valoración rápida. No hay que abrirlos a la fuerza, ya que puede haber inflamación, infección o una lesión en la córnea. Se puede retirar con suavidad la suciedad externa usando una gasa humedecida, sin presionar el globo ocular ni aplicar colirios humanos.

Un ojo muy hinchado, azulado, dolorido o con una mancha visible es urgente. También lo es respirar con la boca abierta, mostrar esfuerzo abdominal, emitir ruidos intensos al respirar o presentar encías azuladas o muy pálidas.

Otras emergencias en gatitos

Además de estas cinco señales, requieren atención inmediata:

  • traumatismos, caídas o mordeduras;
  • sangrado que no se detiene;
  • convulsiones, colapso o pérdida de conciencia;
  • abdomen muy distendido y doloroso;
  • incapacidad para orinar o defecar cuando ya debería hacerlo solo;
  • presencia masiva de pulgas, sobre todo si las encías están pálidas;
  • temperatura corporal anormal y extremidades frías;
  • sospecha de intoxicación o ingestión de un objeto.

Los antiparasitarios, pipetas y medicamentos deben estar autorizados para la edad y el peso exactos. Un producto seguro para un gato adulto puede intoxicar a un cachorro.

Qué información llevar a la consulta

Observar y anotar es útil, pero no sustituye la atención cuando el gatito está empeorando. Mientras se organiza el traslado, conviene registrar:

  • edad aproximada y peso actual;
  • evolución del peso de los últimos días;
  • hora y cantidad de la última toma;
  • tipo de fórmula o alimento y forma de preparación;
  • frecuencia y aspecto de vómitos, heces y orina;
  • medicación o productos aplicados;
  • síntomas de otros miembros de la camada.

Las fotografías, un vídeo breve de la respiración o una muestra de heces pueden ayudar si se obtienen sin manipular en exceso al animal ni retrasar la consulta. Durante el traslado debe mantenerse caliente con una fuente protegida, dejando espacio para que pueda apartarse y evitando el contacto directo con objetos muy calientes.

Conocer el patrón normal de alimentación, descanso, eliminación y crecimiento permite detectar antes cualquier desviación. En los gatitos, actuar pronto suele ser más seguro que esperar a comprobar si el problema desaparece solo.

En el episodio 127 de La Píldora Felina hablamos de las señales de alerta en un gato bebé, la importancia de controlar su peso y por qué la debilidad, la falta de apetito, la diarrea o las secreciones requieren una respuesta rápida.

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