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126. ¿Tiene artrosis tu gato? Como saberlo SIN RADIOGRAFIAS

lunes, 1 de abril de 2024 00:27:08

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Descripción del episodio

¿Tienes un gato de más de 3 años? ¿Sabes reconocer el dolor en tu gato? ¿Podrías asegurar que tiene artrosis sin mirarlo? ¿Y podrías estar segura de que NO la tiene sin hacer radiografías?

Hoy hablaremos sobre la artrosis y las pistas que tienes super evidentes que te ayudarán a diagnosticarla desde casa sin radiografías.


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✅ Notas del programa:

https://www.pupusito.cat/podcast/126-tiene-artrosis-tu-gato-como-saberlo-sin-radiografias


¡Hola! Soy Esther Mercadé, tu veterinaria felina, y en este episodio realmente interesante, vamos a hablar sobre cómo detectar la artrosis en tu gato sin necesidad de radiografías!!

Es crucial entender que la artrosis es una enfermedad degenerativa articular que causa dolor e inflamación, y puede afectar la movilidad de nuestro gatito. Como te explico, los signos que puedes ver normalmente están relacionados con dificultad de movimiento, dolor e inflamación. 🐈‍⬛💔🤕🩹🚑

Pero, ¿cómo detectamos esto en casa?

Te voy a compartir cinco pruebas que puedes hacer. Grabar estas pruebas y documentar los cambios en el tiempo puede ser de gran ayuda para tu veterinario. 📹📈👀🐾🎬

Recuerda que aunque estos test son útiles, no reemplazan la consulta con tu veterinario. Si notas algo inusual en el comportamiento de tu gato, por favor, consulta con tu veterinario de confianza. 🏥👩‍⚕️📞💞

Además, también hablamos de la diferencia entre la artrosis y la artritis, y cómo ambos pueden afectar a nuestros gatitos. ¿Te gustaría que hablemos más sobre esto en otro capítulo? Déjame saber. 💭💬🐱‍👤💡

¡No te pierdas este episodio y descubre cómo puedes ayudar a tu gato a tener una vida más feliz y saludable! ¡Nos escuchamos! 🎧🥰🐾🎙️

Leer más sobre este tema

Artrosis en gatos: cómo detectar dolor y problemas de movilidad en casa

La artrosis felina puede pasar desapercibida porque muchos gatos no cojean ni se quejan de forma evidente. En lugar de mostrar un dolor localizado, suelen modificar poco a poco sus actividades: saltan menos, eligen superficies más bajas, tardan más en subir una escalera o dejan de asearse determinadas zonas.

Observar estos cambios en casa puede aportar pistas muy valiosas, pero no permite confirmar por sí solo que exista artrosis. El diagnóstico corresponde al veterinario y combina la historia, los vídeos del hogar, la exploración física y, cuando está indicado, pruebas de imagen.

Qué es la artrosis felina

La artrosis u osteoartritis es una enfermedad articular degenerativa en la que se alteran el cartílago y otros tejidos de la articulación. Puede generar inflamación, dolor y limitación del movimiento. Forma parte de un concepto más amplio, la enfermedad articular degenerativa, que también incluye cambios en la columna.

Es más frecuente con la edad, pero no afecta únicamente a gatos ancianos. Puede aparecer antes por lesiones, alteraciones del desarrollo, inestabilidad articular u otros factores. El exceso de peso no explica todos los casos, aunque aumenta la carga sobre las articulaciones y puede agravar las dificultades de movilidad.

Las lesiones visibles en una radiografía y el dolor no siempre avanzan en paralelo. Un gato puede tener cambios radiográficos llamativos y pocos signos, o mostrar dolor y limitación con alteraciones óseas discretas. Por eso la observación funcional resulta tan importante.

Síntomas de artrosis en gatos

La cojera es posible, pero no es el signo más habitual. Si varias articulaciones duelen a la vez, el gato puede moverse de forma más rígida o reducir su actividad sin descargar una sola pata.

Entre los cambios que pueden alertar encontramos:

  • saltar menos veces o alcanzar menos altura;
  • dudar antes de subir o bajar de un mueble;
  • utilizar etapas intermedias que antes no necesitaba;
  • subir o bajar escaleras despacio, con pausas o de forma asimétrica;
  • correr menos y abandonar antes el juego;
  • dormir en lugares más accesibles;
  • tener dificultades para entrar en un arenero alto;
  • asearse menos el lomo y la parte posterior del cuerpo;
  • mostrar pelo apelmazado o uñas demasiado largas;
  • evitar caricias en ciertas zonas, irritarse o esconderse más;
  • perder musculatura en las patas.

Algunos gatos dejan de defecar o de orinar dentro del arenero porque el acceso o la postura les resulta dolorosa. Castigarlos no resuelve el problema y puede aumentar el estrés. Hay que revisar tanto la salud como el diseño y la ubicación de la bandeja.

Cómo observar la movilidad sin forzar al gato

No hace falta coger al gato y obligarlo a repetir ejercicios. De hecho, hacerlo puede causarle dolor, miedo o una caída. Lo más útil es grabar conductas espontáneas en momentos habituales.

Se pueden observar seis actividades que se utilizan para valorar dolor musculoesquelético:

  1. correr;
  2. perseguir un objeto;
  3. saltar hacia arriba;
  4. saltar hacia abajo;
  5. subir escaleras;
  6. bajar escaleras.

Conviene comparar cómo realiza estas acciones ahora con vídeos antiguos o con su propio patrón de semanas anteriores. Importan la altura, la fluidez, las pausas, la postura al aterrizar y si busca rutas alternativas. Un vídeo lateral y otro desde atrás pueden mostrar detalles que no aparecen durante la consulta, donde el gato quizá permanezca inmóvil por miedo.

También es útil elegir tres actividades relevantes para ese individuo —por ejemplo, subir al sofá, usar un rascador alto y entrar en el arenero— y puntuarlas periódicamente. Este registro ayuda al veterinario a evaluar la evolución y la respuesta al tratamiento.

¿Se puede diagnosticar artrosis sin radiografías?

Las señales domésticas pueden justificar una sospecha, pero no establecen un diagnóstico definitivo. Dolor de columna, lesiones musculares, problemas neurológicos, traumatismos, debilidad por enfermedad general o incluso uñas encarnadas pueden producir cambios similares.

El veterinario realizará una exploración musculoesquelética y valorará la marcha, las articulaciones, la masa muscular y otras posibles fuentes de dolor. Las radiografías permiten localizar cambios óseos y descartar algunas enfermedades, aunque una imagen normal no excluye todas las lesiones tempranas ni refleja necesariamente la intensidad del dolor.

En algunos casos se necesitan sedación, análisis u otras pruebas para obtener imágenes fiables y planificar un tratamiento seguro. La decisión depende de la edad, los signos, la exploración y las enfermedades concurrentes.

Cómo adaptar la casa para un gato con dolor articular

Mientras se completa la valoración, y como parte del manejo posterior, varias adaptaciones pueden reducir el esfuerzo:

  • colocar escalones o rampas estables hacia sus lugares preferidos;
  • utilizar areneros amplios con una entrada baja;
  • situar comida, agua, descanso y bandeja en lugares accesibles;
  • añadir superficies antideslizantes en suelos lisos;
  • ofrecer camas cálidas, acolchadas y fáciles de alcanzar;
  • mantener las uñas cuidadas sin forzar la manipulación;
  • favorecer actividad suave y voluntaria en lugar de saltos obligados.

Si conviven varios gatos, los recursos deben estar separados para que el animal con menor movilidad no tenga que atravesar una zona de conflicto ni competir por el acceso.

Tratamiento del dolor por artrosis

El manejo puede combinar control del peso cuando sea necesario, ejercicio adaptado, modificaciones ambientales y medicación veterinaria. La elección del analgésico depende del estado renal, digestivo y general, además de otros tratamientos.

Nunca se deben administrar ibuprofeno, paracetamol, diclofenaco ni otros analgésicos humanos a un gato. Pueden provocar intoxicaciones graves o mortales. Tampoco conviene utilizar restos de medicación de otro animal ni cambiar la dosis sin supervisión.

Tras iniciar un plan, los mismos vídeos y actividades elegidas al principio permiten comprobar si vuelve a saltar con más facilidad, se asea mejor o recupera el interés por el juego. El objetivo no es solo mejorar una radiografía, sino reducir el dolor y devolverle actividades valiosas.

En el episodio 126 de La Píldora Felina hablamos de cómo reconocer cambios de movilidad compatibles con artrosis, registrar las actividades del gato en casa y aportar información útil para que el veterinario confirme el diagnóstico y trate el dolor.

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