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Imagen del episodio 124. Entendiendo y previniendo la FOBIA a los ruidos

124. Entendiendo y previniendo la FOBIA a los ruidos

jueves, 28 de marzo de 2024 00:19:44

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Descripción del episodio

¿Conoces alguna persona con FONOFOBIA? ¿Y algún gato? ¿Su capacidad por oír más les hace más susceptibles a este problema? ¿Es real este miedo que sienten o en realidad es un poco exagerado..?

Hoy hablaremos sobre la fobia a los ruidos y cómo ayudar a tu gato a estar más tranquilo.

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✅ Notas del programa:

⁠https://www.pupusito.cat/podcast/124-entendiendo-y-previniendo-la-fobia-a-los-ruidos


¡Hola! Soy Esther Mercadé, tu veterinaria felina, y en este maravilloso capítulo del podcast, hablamos de un tema súper importante: el miedo y las fobias que pueden experimentar nuestros queridos gatitos. 🐱😨

Hablamos con detalle sobre las fobias a los ruidos, como ladridos, cohetes, coches, ambulancias y niños gritando. 🎆🚗🚑🧒 Estos son los ruidos a los que los gatos suelen tener más miedo. Pero eso no es todo, también mencionamos otras seis fobias comunes, como el miedo a los pepinos, al agua, a los globos, a las personas, al fuego, y más. 🥒💦🎈🔥

A lo largo de este capítulo, te ayudaré a entender y a respetar las fobias de tu gato. 🐾💕 Es importante recordar que debemos observar sin juzgar, ya que se trata de miedos reales y profundos para nuestros amigos felinos. 👀🚫⚖️

Hablamos de cómo las fobias pueden ser el resultado de malas experiencias o asociaciones negativas, y cómo una buena socialización desde temprano puede ayudar a prevenir algunas de estas fobias. 🧠🌱

Este episodio está lleno de consejos y conocimientos que te ayudarán a manejar y a entender mejor las fobias de tu gato, así que no te lo pierdas. 🙌🎧

Leer más sobre este tema

Miedo a los ruidos en gatos: cómo reconocerlo, prevenirlo y ayudar

Un gato que huye al escuchar fuegos artificiales, ladridos o una ambulancia no está exagerando ni comportándose como un cobarde. El miedo es una respuesta protectora ante algo que percibe como peligroso. Cuando la reacción es muy intensa, desproporcionada, persiste después del estímulo o altera su vida cotidiana, puede existir un problema de miedo o fobia que necesita atención profesional.

La sensibilidad auditiva felina permite detectar frecuencias que las personas no oímos. Aun así, escuchar mejor no explica por sí solo una fobia. Influyen la intensidad y la imprevisibilidad del ruido, experiencias previas, falta de habituación temprana, temperamento, estado de salud y posibilidad de escapar o esconderse.

Cómo saber si un gato tiene miedo

No todos los gatos corren o bufan. Algunos se quedan inmóviles y esa respuesta puede confundirse con calma. Las señales deben interpretarse juntas y según el contexto:

  • pupilas dilatadas y orejas orientadas hacia atrás o los lados;
  • cuerpo agachado, cola pegada o pelo erizado;
  • inmovilidad, hipervigilancia o búsqueda constante de una salida;
  • huida y ocultación prolongada;
  • respiración rápida, temblores o salivación;
  • rechazo de comida, juego o contacto;
  • bufidos, gruñidos, arañazos o mordiscos defensivos;
  • eliminación fuera del arenero tras un episodio intenso.

El gato no necesita acercarse al estímulo para demostrar valentía. Esconderse es una estrategia normal de afrontamiento y disponer de un refugio puede reducir su angustia.

Ruidos y otros estímulos que pueden asustarlo

Los fuegos artificiales, tormentas, obras, disparos, sirenas, aspiradores, tráfico y gritos son desencadenantes frecuentes. Los sonidos repentinos o acompañados de vibraciones resultan especialmente difíciles de anticipar.

También puede temer personas con determinadas características, perros, globos, agua, fuego, transportines o cambios en el hogar. Los vídeos en los que se coloca un pepino u otro objeto inesperado detrás de un gato no demuestran una fobia específica: provocan un sobresalto en una situación donde se sentía seguro. Hacerlo deliberadamente puede causar lesiones durante la huida y deteriorar la confianza.

Un miedo nuevo en un gato mayor merece una revisión veterinaria. La pérdida de visión o audición, el dolor, la hipertensión, el hipertiroidismo y el deterioro cognitivo pueden cambiar su respuesta a sonidos, personas y novedades.

Qué hacer durante fuegos artificiales o ruidos intensos

Cuando el ruido ya ha empezado, el objetivo es aumentar la seguridad, no entrenar. Conviene preparar una habitación interior o la zona que el gato elija, con escondites, agua, arenero y una superficie elevada. Las persianas o cortinas reducen destellos, y un sonido continuo suave puede amortiguar parcialmente los ruidos externos.

Hay que permitirle esconderse y evitar sacarlo, perseguirlo o cogerlo en brazos si intenta alejarse. Si busca contacto, se le puede acompañar con calma; consolarlo no “premia” el miedo. Lo importante es no sujetarlo contra su voluntad ni llevarlo hacia ventanas para que compruebe que no ocurre nada.

Puertas, ventanas y balcones deben permanecer cerrados y protegidos. Un gato aterrorizado puede atravesar una abertura que normalmente no usaría. El microchip y los datos de contacto actualizados añaden protección en caso de escape.

No se deben encender fuegos, petardos o aparatos ruidosos para probar su tolerancia. Tampoco hay que aplicar aceites esenciales ni dar sedantes o medicamentos humanos. Si los episodios son previsibles e intensos, el veterinario puede diseñar con antelación un plan que incluya medicación adecuada cuando sea necesaria.

Desensibilización y contracondicionamiento

La desensibilización presenta el estímulo a una intensidad tan baja que el gato lo percibe sin mostrar miedo. El contracondicionamiento lo asocia con algo agradable, como comida, juego o una actividad que valore. Ambas técnicas suelen combinarse.

Con una grabación, el proceso puede empezar a un volumen casi imperceptible mientras el gato come relajado. La intensidad solo se aumenta cuando mantiene una postura suelta, acepta el premio y puede retirarse. Las sesiones deben ser breves y terminar antes de que aparezca tensión.

Si deja de comer, se agacha, mueve la cola con brusquedad, busca una salida o se esconde, el nivel es demasiado alto. Hay que bajar la intensidad o detener la sesión. Exponerlo de golpe al ruido real esperando que se acostumbre puede producir sensibilización y empeorar el miedo.

Las grabaciones no reproducen por completo vibraciones, destellos y cambios de presión de una tormenta o unos fuegos artificiales. En casos graves, con varios desencadenantes o riesgo de lesión, el programa debería diseñarlo un veterinario con formación en comportamiento.

Cómo prevenir miedos sin saturar al gatito

Durante la socialización temprana pueden presentarse sonidos domésticos, personas y experiencias variadas de forma gradual y positiva. El gatito debe conservar la capacidad de alejarse, esconderse y decidir si interactúa. “Exponerlo a todo” sin controlar la intensidad no es socialización y puede generar el problema que se pretendía evitar.

En gatos adultos también se pueden construir asociaciones nuevas. Ayudan las rutinas previsibles, los lugares seguros, las interacciones voluntarias y el entrenamiento cooperativo. Cada progreso se mide por la relajación, no por cuánto estímulo consigue soportar inmóvil.

Cuándo pedir ayuda veterinaria

Conviene consultar si el gato tarda horas en recuperarse, deja de comer, se lesiona, intenta escapar, agrede por miedo o ve afectado su descanso y uso del arenero. También si la reacción aparece de repente o empeora progresivamente.

La evaluación permite descartar dolor y enfermedades, identificar desencadenantes y decidir si basta con modificar el entorno o hace falta terapia conductual y medicación. Los fármacos no sustituyen el trabajo ambiental, pero pueden reducir la intensidad del miedo lo suficiente para que el gato vuelva a aprender y desenvolverse con seguridad.

Observar sin burlas ni juicios permite detectar las primeras señales y actuar antes de que llegue al pánico. Respetar la distancia que necesita no refuerza el problema: le devuelve control en un momento en el que se siente amenazado.

En el episodio 124 de La Píldora Felina hablamos de cómo reconocer el miedo a los ruidos, acompañar al gato durante episodios intensos y prevenir fobias mediante seguridad, socialización gradual y asociaciones positivas.

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