104. Las 3 señales de que dos gatos se llevan BIEN
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¿Conoces el lenguaje no verbal de los gatos? ¿Sabrías reconocer desde la distancia si 2 gatos se llevan bien o mal entre ellos? ¿A qué señales tenemos que estar atentos?
Hoy hablaremos sobre las señales de relación positiva entre gatos y veremos como reconocerlas desde lejos
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✅ Notas del programa:
https://www.pupusito.cat/podcast/104-las-3-senales-de-que-dos-gatos-se-llevan-bien
¡No puedes perderte este episodio! 🎧🐱 Esther Mercadé, tu veterinaria felina, comparte las 3 señales que indican que tus gatos se llevan estupendamente 🐈🐈 La primera señal es que duerman juntos y se toquen, una muestra de la perfecta relación que tienen. La segunda es tener un cuerpo relajado durante todo el día, sin tensiones, lo que indica que se sienten seguros y en confianza. 🏡💤
La tercera señal es que se acicalen mutuamente, un indicativo de cariño y cuidado entre ellos 🐾💕 Esther nos advierte de prestar atención a las zonas que se lamen y a cómo reacciona el gato que es lamido, porque podría no estar tan contento con este ritual. 👀
Además, en este episodio aprenderás sobre comportamientos obsesivos como la succión de la cola en gatitos y su relación con la ausencia de la madre 🍼🐈
Este episodio es un resumen del curso de Estrategias para la integración de un nuevo gato en el hogar, por lo que si estás en esta situación o si tu gato no muestra ninguna de estas señales, te será muy útil 🏠🐱
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Tres señales de que dos gatos se llevan bien
Saber si dos gatos se llevan bien requiere observar su lenguaje corporal y las decisiones que toman cuando pueden elegir. No basta con que nunca se peleen: algunos gatos evitan el conflicto manteniendo distancia, mientras que otros muestran una verdadera relación de afiliación.
Dormir juntos, mantener el cuerpo relajado cuando están cerca y acicalarse de forma mutua son tres señales positivas. Ninguna debe forzarse y su ausencia no implica automáticamente una mala convivencia. Una relación saludable también puede consistir en compartir la casa con calma y respetar el espacio del otro.
Primera señal: dormir juntos y en contacto
Durante el sueño, el gato reduce parte de su vigilancia. Elegir descansar junto a otro y tocarlo con el cuerpo, una pata o la cola indica que percibe esa proximidad como segura. Pueden dormir abrazados, espalda contra espalda o sencillamente apoyados uno en el otro.
Hay que distinguir esta elección de una coincidencia causada por la falta de lugares cómodos. Si solo existe una cama cálida o un único punto elevado, ambos pueden utilizarlo por el valor del recurso. La señal resulta más significativa cuando disponen de alternativas separadas y aun así buscan el contacto.
No todos los gatos afiliados duermen pegados. La temperatura, la estación del año y las preferencias individuales influyen. Descansar cerca, sin vigilarse ni bloquearse, también puede reflejar una convivencia estable.
Segunda señal: cuerpo relajado en presencia del otro
Un gato cómodo puede tumbarse de lado, recoger las patas o estirarse sin mantener los músculos tensos. Sus orejas están en una posición neutra, los movimientos son suaves y no parece preparado para huir o atacar. Si el otro pasa cerca, puede mirarlo y continuar descansando.
En cambio, un cuerpo inmóvil y comprimido no siempre está relajado. Las pupilas muy dilatadas, las orejas orientadas hacia atrás, la cola pegada al cuerpo, la mirada fija o medio cuerpo girado hacia una posible salida pueden indicar tensión. Hay que valorar el conjunto y no una sola postura.
La capacidad de dar la espalda, comer o jugar mientras el otro permanece en la habitación muestra un grado de confianza. También es positivo que ambos puedan separarse sin persecuciones y utilizar los recursos con libertad.
Tercera señal: acicalado mutuo
El acicalado social ocurre cuando un gato lame a otro, a menudo alrededor de la cabeza, las orejas y el cuello. Para considerarlo una interacción positiva importa que el receptor se muestre cómodo: permanece relajado, acerca la cabeza o devuelve después el gesto.
La reciprocidad no tiene que producirse en la misma sesión ni repartirse de forma idéntica, pero uno no debería inmovilizar al otro ni insistir cuando intenta marcharse. Algunos acicalados terminan con un pequeño manotazo o una breve persecución porque aumenta la excitación. Si ambos se separan con facilidad y recuperan la calma, no tiene el mismo significado que una interacción repetidamente tensa.
En gatitos, lamer o succionar de forma insistente la cola, el vientre o los genitales de un compañero puede relacionarse con una necesidad de succión y no con acicalado social. Si irrita la piel, provoca heridas o el otro gatito no puede descansar, requiere valoración y un manejo cuidadoso.
Otras señales de una buena convivencia
Además de estas tres conductas, una relación estable suele permitir:
- acercamientos voluntarios con la cola elevada;
- roces de cabeza o cuerpo;
- juego con pausas y alternancia de papeles;
- paso libre por puertas y pasillos;
- acceso tranquilo a comida, agua, areneros y descanso;
- capacidad de alejarse sin ser perseguido.
No es necesario que compartan plato, bandeja o cama. Agrupar los recursos puede crear competencia incluso entre gatos que mantienen una buena relación. Es preferible ofrecer varias opciones distribuidas en zonas distintas para que cada uno pueda elegir cercanía o distancia.
Cómo favorecer una relación positiva
La cohesión no se consigue obligándolos a estar juntos. Si llega un nuevo gato, la presentación gradual mediante olores, separación inicial e interacciones controladas reduce la presión. El proceso debe avanzar según la respuesta del gato más incómodo.
Un entorno con escondites, alturas, rutas alternativas y recursos suficientes permite evitar encuentros no deseados. Las sesiones individuales de juego y atención también reducen la necesidad de competir.
Las relaciones pueden cambiar por dolor, enfermedad, una visita veterinaria, obras o alteraciones de rutina. Si dos gatos que descansaban juntos empiezan a evitarse, bloquearse o agredirse, conviene descartar primero un problema médico y revisar qué ha cambiado en casa.
Observar conductas positivas ayuda a reconocer qué situaciones les aportan seguridad. El bienestar no se mide por la cantidad de tiempo que pasan juntos, sino por su capacidad para acercarse, retirarse y utilizar el entorno sin miedo ni conflicto.
En el episodio 104 de La Píldora Felina hablamos de cómo dormir en contacto, mantener posturas relajadas y aceptar el acicalado mutuo indican cohesión entre gatos y qué condiciones favorecen una convivencia voluntaria y segura.
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